La ecléctica Eva Rojas vuelve en 'Soy un ángel perdido', la nueva obra de Jordi Lafebre - Norma Editorial

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La ecléctica Eva Rojas vuelve en 'Soy un ángel perdido', la nueva obra de Jordi Lafebre

Jordi Lafebre vuelve como autor completo con un nuevo caso de Eva Rojas, la psiquiatra más descarada, impredecible e inolvidable del cómic europeo contemporáneo.

Jordi Lafebre se dio a conocer convirtiendo en viñetas algunas de las mejores historias del guionista belga Zidrou: Los buenos veranos, La Mondaine o Lydie. Y mientras dibujaba mejor a cada cómic que editaba, Lafebre aprendía de la sutil maestría de Zidrou cómo hacer de un buen guion algo que sea capaz de deslumbrar y perdurar. Fue así como este dibujante nos ofreció Carta Blanca (Norma Editorial, 2021), su debut como autor completo donde sus lápices dieron vida a una original historia propia de amor por encima del tiempo y el espacio. Críticos y lectores premiaron al autor, dándole alas para subir la apuesta creativa. Y en 2024 llegó Soy su silencio, una obra que su autor definió como “un thriller en la Barcelona de nuestros días. Una historia rocambolesca con tintes de humor y de crónica social también”.

El hallazgo de Soy su silencio, además de la espectacular limpieza gráfica de Lafebre como dibujante y su forma trepidante de contar, fue su personaje protagonista: Eva Rojas, una psiquiatra realmente particular con vocación de detective. Su secreto a voces: es capaz de desentrañar misterios mientras dialoga con las voces personificadas y visibles de las mujeres fallecidas de su familia, entre ellas su abuela, su tía abuela Dolores, víctima de un marido maltratador, y su otra tía abuela miliciana, muerta en la Guerra Civil. Los diálogos entre ellas tejen un frágil equilibrio entre cordura a ratos y brillante locura que son a la vez mordaz humor negro y crítica social, sin olvidar el debate sobre la salud mental.

Soy su silencio se convirtió en nuevo triunfo para Jordi Lafebre, llevándose el premio de las librerías francesas en 2024, además de haber sido nominada para el Gran premio de la crítica ACBD 2024 y seleccionada como mejor obra de género negro en el festival 2024 de Angoulême. El autor agradeció la silenciosa y continua labor de los libreros aconsejando y siendo siempre “el vehículo más directo entre el autor y el lector”.Es por todo esto que, de forma natural pero inesperada, Jordi Lafebre nos embarca con Soy un ángel perdido en una nueva investigación protagonizada por Eva Rojas junto a algunos de los personajes que ya compartieron sus peculiares aventuras. Con un comienzo de vértigo, Eva aparece encaramada en una kilométrica grúa, acompañada por las voces de sus antepasadas mientras a sus pies un cadáver del que sólo sobresalen dos piernas de una losa de hormigón, la convierten en potencial sospechosa de un crimen del que ha sido la única testigo.

Reaparecen así la inspectora Merkel y su ayudante, García. Como también lo hace el doctor Llull, también psiquiatra y única persona ante la que Eva se muestra dispuesta a responder todas las preguntas y relatar con detalle los siete días que han precedido al incidente.

Combinando con maestría el suspense y el humor en dosis aún mayores, Soy un ángel perdido es un frenético viaje del que resulta imposible bajar, repleto de diálogos y situaciones que continúan y superan las ya vividas por la psiquiatra detective. En este caso, afronta la desaparición de uno de sus pacientes, João, una joven estrella emergente del fútbol de 19 años. Su club la responsabiliza por haberle metido “ideas raras” en la cabeza mientras le trataba cuando el deportista fue a verla debido a la presión de la alta competición. Y le exigen que lo encuentre en seis días o, de lo contrario, la denunciarán “por mala praxis y no podrá volver a ejercer en la vida”.

Jordi Lafebre vuelve a aprovechar el género del thriller como ventana que le permite hablar de la sociedad de nuestros días. Su original aportación: reescribir los límites de un género habitualmente sombrío valiéndose de la luz natural del escenario que repite; la brillante ciudad Barcelona actual. Así, a diferencia de esa misma ciudad que otro barcelonés como Manuel Vázquez Montalbán hizo popular de modo más crudo con su detective Pepe Carvalho en la Barcelona de los años 70 y 80, Soy un ángel perdido está dibujado nuevamente en colores amarillos, rojos y naranjas, tan vitales como la incomparable ciudad que comparten la protagonista de este cómic y su autor.

Soy un ángel perdido se nutre de los recuerdos y temas que apasionaron al autor en su infancia y adolescencia, igual de actuales entonces que ahora, como el fútbol y los peligros que habitan toda ciudad y que habitualmente evitamos, personificados aquí en una pandilla de neonazis de vital importancia en la trama.

La experiencia y apabullante personalidad de los personajes principales lleva al autor a profundizar en partes de la vida de Eva que aún no conocíamos, como la influencia de su madre, ingresada en un hospital psiquiátrico. Tan enigmática y carismática como ella, su pasado se cruzará en muchas de las conversaciones y recuerdos de esas antepasadas de la protagonista, donde una de sus tías abuelas ha sido sustituida además por su beata bisabuela.

Soy un ángel perdido se completa con un excepcional “Cuaderno adicional” donde Jordi Lafebre explica y confiesa gran parte de lo que le ha inspirado en la creación de este cómic. Todo ello acompañado por algunas ilustraciones a toda página de Eva, además de numerosos e interesantes bocetos y fluidos estudios de los personajes a los que conocemos en esta entretenida y desatada novela gráfica.

27 de febrero de 2026