Impresionante adaptación gráfica de la novela La roja insignia del valor del escritor Stephen Crane, inicio de la literatura norteamericana moderna.

Con apenas 24 años, el estadounidense Stephen Crane escribió y publicó La roja insignia del valor (1895), un título clave en la literatura norteamericana de la última década del siglo XIX, que estableció las bases del naturalismo narrativo como nunca hasta entonces nadie lo había hecho. Verdadero fenómeno de ventas en aquel momento, Crane logró igualmente el reconocimiento inmediato de consagrados hombres de letras de la época como Joseph Conrad, Henry James o H. G. Wells. Incluso un maestro como Paul Auster reconocía mucho más recientemente cómo Stephen Crane “puede considerarse el primer modernista estadounidense”.

La roja insignia del valor es un brillante relato antibélico situado en plena Guerra Civil Americana. Henry Fleming, su protagonista, es uno de tantos miles de jóvenes que, llamados por la sed de gloria, se alistaron voluntariamente en el ejército de la Unión para combatir por los ideales del Norte y demostrar su coraje. Abandonando su humilde vida en la granja en la que siempre trabajó junto a su madre, cuando el primer combate se hace realmente inminente, al coraje lo sustituyen el miedo, las dudas y la crudeza evidente de cualquier conflicto armado.

Es en ese momento, en 1863, junto al río Rappahannock, en el estado de Virginia, cuando asistimos a la hipnótica trasposición de las palabras en primera persona del relato de Stephen Crane a la espectacular reinterpretación gráfica del dibujante Steve Cuzor, quien también adapta a guion de gran fluidez este clásico de la literatura norteamericana.

Aunque Steve Cuzor es de origen francés, otras obras suyas también editadas por Norma Editorial como Una estrella de algodón negro (2018), de idéntico tono antibelicista o la edición integral del magistral O’Boys (2014), ya dejaron evidencia de la particular soltura de este creador retratando personajes recónditos de la cultura popular norteamericana. Aunque lo logrado a nivel visual en El combate de Henry Fleming supera todas las expectativas.

Del mismo modo que la obra en que está basado, El combate de Henry Fleming utiliza el testimonio privilegiado del protagonista, inmerso en combate, para recordarnos una vez más de forma explícita el espectáculo temible, sórdido y delirante en que se convierten todos los campos de batalla. Obligado a ser mera carne de cañón en primera línea de fuego como consecuencia de las dudosas estrategias militares de generales y oficiales, Steve Cuzor atrapa y arrastra al lector con un extraordinario dominio de luces y sombras que dan forma a las expresiones de todos los personajes implicados.

Dividido en diez actos que ganan en intensidad a cada página y enfrentamiento de Henry Fleming en su lucha por seguir vivo, El combate de Henry se edita en un excepcional gran formato en cartoné que permite al lector recrearse en las detalladas viñetas y trazos de un dibujante excepcional, que nos redescubre y recuerda a toda página los valores de la novela original.
12 de agosto de 2026