El dibujante español Oriol Vlak firma su obra más personal, una fábula con tintes oníricos y una libertad expresiva poco habitual que llega a las librerías de la mano de Norma Editorial

Desde el gato Fritz de Robert Crumb o el Garfield de Jim Davis al John Blacksad de Canales y Guarnido o el Plum de Natsumi Hoshino, la historia de los gatos del cómic es interminable. A esta larga tradición se suma ahora el dibujante español Oriol Vlak con su nueva novela gráfica, Soy un gato, una novela gráfica con un protagonista felino que no se parece a ningún otro, y que llega a las librerías de la mano de Norma Editorial.

No se recuerda, desde luego, una peripecia que empiece con un gato conversando con un esqueleto que fuma haciendo dibujos con las volutas de humo. El personaje central de esta historia parece haber sufrido una caída y no recuerda quién es, tal vez ni siquiera qué es. En un abrir y cerrar de ojos, sin saber cómo, su amigo ha desaparecido. En medio de una atmósfera de colores desvaídos, turbia y saturada de humo, se alza la Gran Fábrica, una mole de hierro en constante expansión que amenaza devorarlo todo. Pero es de sobra sabido que a los gatos no les gustan los cambios…

“Fue una cosa que empecé un poco a nivel terapéutico”, explica Oriol Vlak en una entrevista con el portal Underbrain. “El año pasado me sucedieron una serie de catastróficas desdichas y me vino muy bien ponerme a escribir mis cosas. Dibujar también, no solo escribir. Hay veces que sí que me escribo los diálogos que van a tener los personajes y luego ya los contextualizo dentro de una escena, pero a veces trabajo al revés. Empiezo a dibujar una escena y luego pienso más en la acción o en el sitio donde están y luego ya de lo que hablan”.

Así parece haber ocurrido con esta obra que denota una libertad expresiva poco habitual, en la que se van sucediendo escenas empapadas de tintes oníricos que conjugan momentos trepidantes con meditaciones de hondo calado existencial. Con arquetipos que se remontan a las tradiciones clásicas, pero con lecturas perfectamente asimilables a los tiempos que corren, Soy un gato se revela como una parábola de la búsqueda de la propia identidad en un mundo abocado a autodestruirse.

En su misión de rescate, el gato contará con unos insólitos aliados: un lobo sabio y una enigmática cría de sirena, con los que deberá enfrentarse a un sistema de producción desmesurado y absurdo, con la esperanza de poner freno a la devastación y devolverle el color al mundo. ¿Tendrá el héroe suficientes vidas para culminar su propósito?
10 de julio de 2026