ENTREVISTA A CÉDRIC AKIPIAN, GUIONISTA DE 'LA 3a KAMERA' - Norma Editorial

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ENTREVISTA A CÉDRIC AKIPIAN, GUIONISTA DE 'LA 3a KAMERA'

¿Cómo fue el proceso de documentación para escribir el cómic?

El tema me llegó a través de Nicolas Férard, un documentalista del ECPAD (los archivos del ejército francés) que estudia a los reporteros de guerra alemanes de la Segunda Guerra Mundial (Propaganda Kompanien, o PK), así que toda la documentación ya estaba ahí. Oficialmente, esos reporteros recibían dos cámaras para servir a la propaganda, pero casi todos tenían una tercera.

Gracias a Nicolas, también contactamos con el hijo del teniente de la Luftwaffe Walter Frentz, al que elegí de entre la lista de reporteros conocidos porque, a mi parecer, era el más emblemático, ya que había seguido a Himmler y Hitler. Su hijo nos facilitó documentos que aclaraban la trayectoria de Frentz y algunas fotos tomadas por su padre que se pueden ver al final del cómic.

¿Por qué elegiste las historias sobre las terceras cámaras ilegales del régimen nazi?

No conocía la historia. Cuando me la contaron, fui a consultar los archivos del ECPAD y las imágenes me impactaron muchísimo. Era la primera vez que veía a soldados alemanes sin afeitar, heridos… Eran gente corriente, como tú y como yo. Todo lo contrario de lo que estamos acostumbrados a ver, porque el objetivo de la propaganda era justamente mostrarlos fuertes, disciplinados y, en definitiva, invulnerables.

Al final, estas terceras cámaras me mostraban de forma descarnada que el summum del mal no era obra tan solo de unos cuantos locos peligrosos, sino de gente normal y corriente. Y esto, si lo llevas al contexto político actual, resulta aún más aterrador. Es un recordatorio de que cualquiera puede acabar cometiendo atrocidades.

De hecho, para la portada del cómic le pedí al dibujante que representara a un fotógrafo sacándonos una foto, como si nos estuviera interpelando: «¿Y vosotros? ¿En qué lugar estáis en todo esto?».

Háblanos un poco de cómo fue el proceso de creación.

Después de quedar con Nicolás en los archivos, lo que allí vi me sorprendió tanto que, de camino a casa, fui construyendo toda la historia en mi cabeza.

Llamé a un editor de Glénat con el que estaba en contacto, que justo acababa de terminar La bomba, y así fue cómo entró en escena Denis Rodier, el excelente dibujante canadiense.  

Nicolas Férard nos hizo de asesor técnico y le pedí que desarrollase en el dosier final los puntos que yo iba a abordar en el cómic.

Quería que fuera un thriller militar ambientado en las ruinas de Berlín en el 45, que el lector tuviera la sensación de estar viendo una película de ficción y no un documental sobre estos reporteros, a los que no quería dar protagonismo para evitar cualquier tipo de exaltación de su figura.

Me interesaba que esa tercera cámara fuera pasando de mano en mano, como el Winchester 73 de la película homónima de Anthony Mann, para recorrer ese momento de la historia de la ciudad en el que convivieron alemanes, rusos, franceses e ingleses.

25 de septiembre de 2026