Los años 80 fueron para el cómic español el germen de lo que es ahora la novela gráfica. No hubiera podido existir la historieta del siglo XXI sin autores que abandonaron su anónimo, pero seguro, trabajo de encargo y decidieron apostar por el cómic de autor para encontrar sentido a las viñetas que realizaban. También formaron parte imprescindible de este movimiento los editores y sus publicaciones periódicas. Una de las revistas que capitanearon este movimiento fue Cimoc, una publicación de Norma Editorial, y en una de sus entregas apareció una de las series que ahora recupera esta editorial: El Mercenario, de Vicente Segrelles (Barcelona, 1940) con una edición integral que reúne en su primer tomo los cinco primeros libros y con unos cuidados extras que presentan numerosas ilustraciones y un perfil biográfico del autor que desvela su complejo proceso de trabajo para la elaboración de estas historietas.

De El mercenario se puede decir que es una obra de arte no sólo por la creación de un mundo mágico, sino por el laborioso proceso de creación. Segrelles, excelente pintor, creó la obra con pintura al óleo, lo que representa un proceso de realización lento, tanto por la técnica en sí como por el un secado que no tiene la inmediatez de las tintas. Por este motivo Segrelles pasó una pequeña crisis que le llevó a plantearse abandonar la serie por la escasa rentabilidad de la relación entre horas de trabajo y precio por página. Pero como él reconoció, fueron los ruegos de muchos aficionados, entre ellos el director de cine italiano Federico Fellini, gran aficionado al cómic, los que le convencieron de continuar la serie.

El relato de El Mercenario transcurre en un singular y enorme valle rodeado de grandes cumbres, que de tan altas se encuentran por encima de un manto de nubes. En este llamado El País de las nubes se ha desarrollado una civilización que para desplazarse entre montañas, el único camino que existe es el del cielo, y en una época de ambientación medieval, el medio de transporte habitual es volar sobre dragones. Las condiciones ambientales del territorio provocaron una evolución de las especies diferentes y estos animales, emparentados con los dinosaurios, no se extinguieron.

El Mercenario es un guerrero que como su nombre indica se dedica a realizar misiones por encargo como en la primera aventura que contiene este libro, en la cual el soldado de fortuna tiene la misión de pagar un rescate para liberar a la esposa de un rico comerciante. Para sus trabajos, además de su montura anti diluviana y el metal de su escudo y espada, emplea tecnología como grandes ballestas, pólvora o mecanismos cuyos engranajes pueden parecer anacrónicos si situamos el relato en la época medieval. Podemos situar El Mercenario como una aproximación a la más genuina tradición del genero Steampunk con guerreros en batallas aéreas a lomos de extrañas criaturas aladas y junto a globos aerostáticos.

Antes de dedicarse el al cómic, Segrelles perfiló su virtuosismo en el campo de la ilustración, con numerosas portadas de libros y con el dibujo de las imágenes de libros divulgativos en donde desarrolló su talento para crear las armaduras y el armamento de sus personajes. Una afición que le viene de niño cuando en una excursión visitó un castillo en ruinas que le despertó una afición por las construcciones medievales que le derivó no sólo al interés estético de los castillos, sino que también despertó su curiosidad sobre las técnicas de construcción de las fortalezas y sus sistemas de defensa, así como el tipo de armas que se empleaban en la época y su funcionamiento.

La fuerza iconográfica de la serie provocó más de una vez la circulación del rumor de una adaptación cinematográfica que quizás por la época y en el país donde nació hacía que la idea no pasara de ser un bello sueño. Una realidad que actualmente con el progreso vertiginoso de la creación de imágenes virtuales y la creciente internacionalización de la producción cinematográfica hace factible ver volar a El Mercenario por las pantallas. El filme resultante bien podría tener la misma factura que si se realizara un crossover entre Star Wars, El señor de los anillos, Jurassic Park y Harry Potter.
22 de junio de 2026