Esperado segundo tomo integral con el que los autores Xavier Dorison y Félix Délep ponen fin a uno de los mejores cómics de esta década.

Había una vez un castillo habitado solo por animales. Pero lo que pudo ser el principio de un hermoso cuento, se nos reveló ya en el primer tomo integral de El castillo de los animales como una pesadilla de tiranos y esclavos a quienes les venden la falsa idea de que son libres. Porque hubo una vez un castillo en algún lugar de la Francia de entreguerras y en mitad del bosque que comenzó siendo una fortaleza que se convirtió después en granja. Y cuando los hombres que la explotaban desaparecieron sin volver un día, los animales allí olvidados decidieron fundar una república.

Pero el paso del tiempo y el egoísmo convirtieron la utopía animal en otro lugar más gobernado por una casta privilegiada que imponía su visión bajo la amenaza de la violencia sin perdón. Es así como el veterano y efectivo guionista Xavier Dorison (Undertaker, Long John Silver, 1629, Ulises y Cyrano), junto al soberbio dibujante Félix Delep nos presentaron su particular universo y personajes cuando todos los animales de ese ya nada idílico castillo trabajan incansablemente día y noche bajo el mando del autoproclamado presidente Silvio, un enorme toro asistido por una feroz milicia de perros, que no tienen reparos ni dudas en lanzarse contra los otros animales al cruel grito de «¡Morded!».

Inspirados por el clásico universal de George Orwell Rebelión en la granja, Dorison y Delep reinterpretan en este cómic los temas, conceptos y preguntas del original de Orwell en una visión única de la igualdad y la lucha por la justicia que en ningún momento busca responder a la violencia con más violencia. Editado originalmente en cuatro tomos en Francia entre 2019 y 2025, Norma Editorial ha reunido esta obra magistral en dos excepcionales tomos en cartoné de gran formato europeo (24x32 cm.), donde ser testigos en grandes viñetas del portentoso dibujo de Félix Delep.

El dibujante Félix Delep se formó en la prestigiosa escuela Émile-Cohl, donde el mismísimo Lewis Trondheim fue uno de sus profesores. Y precisamente fue éste quien le aconsejó a Delep publicar sus extraordinarias ilustraciones en Le Journal de Spirou. El buen consejo se convirtió en Red et Blanco, un relato corto de dos pequeños zorros, uno rojo y otro blanco, que hacen travesuras. La casualidad quiso que esas páginas fueran vistas y leídas por Martin Zeller, editor en Casterman, que propició que llegaran también al consolidado guionista Xavier Dorison, quien encontró sin duda al artista que estaba buscando para este titánico proyecto de cuatro álbumes.

En un panorama donde infinidad de autores consagrados son capaces de la difícil tarea de personificar animales con rasgos antropomórficos y vestirlos con apariencia humana, el logro de Félix Delep es digno de una maestría incluso mayor. Porque sus animales sólo se visten con su apariencia animal y, aun así, los ha dotado de tales rasgos y vida a través de sus expresiones, que el resultado te deja literalmente con la boca abierta en cada página y a cada giro de guion.

En el primer tomo integral de El castillo de los animales, el meditado argumento de Xavier Dorison construyó una historia enorme, en la que todos los personajes —tanto los inocentes como los verdugos— se van convirtiendo en piezas imprescindibles de un tablero de ajedrez donde sólo puede haber un ganador. Aunque una de sus indudables protagonistas es la gata Miss Bengalore, doblegada por el trabajo al haber perdido a su marido y verse obligada a criar y proteger a sus dos gatitas bajo la tiranía de Silvio y su manada de perros. Junto a ella, su vecino César, un conejo gigoló. A sus existencias sin opciones se une entonces la sabiduría de una rata viajera con anteojos de nombre Azélar-Viejo-Gris, que logra que todos los animales se unan contra la tiranía de Silvio en una rebelión sin violencia, mediante la desobediencia.

Sin embargo, el inteligente guion de Xavier Dorison nos recuerda rápida y trágicamente a lo largo de cada capítulo que, por mucho que lo parezca, no estamos en un cuento de hadas de final feliz y bonitos dibujos. Y lo hace exponiendo la facilidad con la que la violencia se apodera hasta de los maltratados. De ahí que los dos episodios contenidos en este segundo tomo integral sean todavía más intensos y realistas, repletos de derrotas y victorias en un tenso pulso lleno de nuevas y aberrantes revelaciones e incontables pruebas de resistencia a la injusticia. Todo hacia una conclusión tan magistral e inesperada que es del todo imposible detener la lectura hasta el final.

Este segundo integral incluye, como ya hiciera el primero, un dosier de más de veinte páginas de bocetos preparatorios, dibujos, estudio de portadas y galería de cubiertas donde la maestría de Félix Delep resulta, si es posible, aún más evidente y espectacular.
19 de junio de 2026