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Desolation Jones. Hay que matar al mensajero

Hay veces en las que la misma persona parece ser la adecuada para compartir una casa, o para que llegue al sitio correcto en el preciso momento. Pero si duerme poco, averigua demasiado, busca las películas porno de Hitler y huye de la luz en exceso es un tipo que te quema los dedos.

Éste es tan sólo unos de los tan bien perfilados protagonistas de los que suele hacer gala el deslenguado Warren Ellis, que puede engañarnos desde el principio haciéndonos creer que daremos un paseo por el centro comercial para luego enfrentarnos en una tienda de comida rápida con gigantes llegados del vacío espacio interior de sus cabezas o antiguas supervivientes de experimentos hormonales fallidos.

Para el agente Jones, la violencia golpea de forma mundial. Si se activan los mecanismos de autodefensa, se acusan las desestabilizadas intenciones de cualquier implicado. En la escena de un crimen es sospechoso hasta el dibujante, J.H.Williams III (Starman)

El mundo es el acusado y tú la victima. Bienvenidos a la boda entre la ley de la jungla y la desolación de la urbe... las banderas repelen a los antiguos espías tanto como a mí. ¿Y a tí? M.A.D.Gregor

25 de julio de 2008