‘Dawnrunner’: robots gigantes para explorar las relaciones humanas - Norma Editorial

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‘Dawnrunner’: robots gigantes para explorar las relaciones humanas

Los lápices de Evan Cagle se ponen al servicio de la fantasía del guionista Ram V en una obra de de mechas contra kaijus con reminiscencias a EVANGELION o PACIFIC RIM

Si la ciencia-ficción sigue despertando pasiones entre los seguidores de todo el mundo, es en parte por su capacidad para redefinirse a sí misma y seguir soñando realidades asombrosas. La última prueba de ello es Dawnrunner, fruto de la colaboración entre el guionista Ram V y el dibujante Evan Cagle, a los que se suma el más premiado de los coloristas Dave Stewart. Una fantasía futurista que plantea a sus autores notables riesgos narrativos y gráficos, y que después de triunfar como serie llega a España bajo los auspicios de NORMA Editorial en edición integral y con material extra.    

Ambientada cien años después de la apertura de un portal interdimensional sobre Centroamérica, Dawnrunner describe un planeta devastado por la llegada de criaturas colosales conocidas como los tetzas. Para combatirlas, la humanidad ha desarrollado los Reyes de Hierro, enormes mechas pilotados por especialistas en combates de alto riesgo. En este contexto destaca Anita Marr, una de las pilotos más reconocidas, seleccionada para manejar un prototipo experimental bautizado Dawnrunner, cuya tecnología podría alterar el rumbo de la guerra, hasta que la protagonista empieza a comprender la conexión que se establece entre ella y Dawnrunner…

La obra combina escenas de acción a gran escala con un retrato íntimo de su personaje central, incluyendo la exploración de la maternidad y las responsabilidades emocionales que recaen sobre Anita. En un género en el que las historias de robots gigantes suelen centrarse en la épica militar o la estrategia técnica, Dawnrunner coloca la vida familiar en el centro, utilizándola como motor argumental y como contrapeso emocional frente al caos de la batalla.

Para Ram V, autor de obras destacadas como Costas salvajes o Las muchas muetes de Laila Starr, la motivación inicial del cómic fue que “al ver los enfoques más contemporáneos del anime y el manga, sentí que el género empezaba a moverse hacia: ‘Mira, qué interesantes son los monstruos y los robots gigantes’. Pero, para mí, la buena ciencia ficción siempre ha sido: ‘¿Qué estamos diciendo sobre nosotros como personas y qué estamos explorando de nuestra humanidad a través de estas figuras gigantes como sustitutos o metáforas?’. Y sentía que, recientemente, no había leído nada —al menos en cómic americano o europeo— que hiciera realmente eso”, confiesa en una entrevista con el portal especializado Sktchd.

Por su parte, Cagle opina que “en los últimos 20 años en la ciencia ficción y la fantasía parece que nos hemos ido alejando de la idea de que los elementos que definen esos géneros son de algún modo ajenos a las historias personales. Así que es una historia sobre una pareja que se está divorciando, pero el telón de fondo son monstruos gigantes, o un mundo de fantasía. Y para mí, ahí se pierde la oportunidad de hablar de por qué el género es importante. Si viven en dos compartimentos separados —si las preocupaciones de los personajes van por un lado y los temas generales o el mundo que has creado por otro— entonces algo falla. Tienen que funcionar juntos”.

5 de marzo de 2026