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And the winner is...

Una anéctoda graciosa, siete días de plazo, diez concursantes y dos ganadores que recibirán la colección completa y firmada de 21 Down en su casa.

Pues sí, hasta aquí ha llegado el primer concurso del blogUSA de Norma Editorial, y en primer lugar queremos agradecer a todos los que han participado enviándonos sus anécdotas personales, desde Wesley Gibbons (sí, nosotros también te queremos), hasta a Myca Vykos (espero que nos sigas leyendo sin rencor después de la bronquilla con Lost Girls), pasando por Ana B, Xel_Gerax, Mushu, Arki24885, Jogar, Johnny, Soy Leyenda,Álvaro Loman, Loli y todos aquéllos que queríais concursar y no habéis podido superar la vergüenza... jejeje!

Y ha llegado el momento de anunciar los ganadores, madre mía qué emoción, qué nervios, no voy a saber qué decir...  ¡Álvaro Loman y su divertida El país de los peluches y Xel_Gerax y Este móvil es algo viejo, no?! ¡Enhorabuena, chicos! Nos habéis echo reír y os lo habéis ganado. Ahora sólo queda que nos enviéis vuestros datos (nombre real y completo, dirección y teléfono) a través de nuestros magníficos comentarios. A los no-ganadores (perdedores en un concurso como éste nunca hay) sólo decirles que ha sido muy difícil encontrar dos ganadores, que el nivel era altísimo, que otra vez será y que no se hagan pasar por los ganadores en los comentarios. jejejeje!

Un abrazo a todos y para vuestro disfrute personal aquí va la portada del segundo tomo de la magnífica 21 Down. Ahora os dejo con las anécdotas de los ganadores, los auténticos protagonistas de este concurso. Fran Mínguez.

xel_gerax dijo: 

Hay una tienda de móviles en el centro comercial Les Glories, lo atiende una chica de unos veintiún años, morena, con camisa azul de la empresa. Cuando me ha puesto la vista encima se ha dado cuenta que era el típico cabeza de adoquín.

-quiere un móvil?

Como no veía piruetas ni refrescos, he optado por arriesgarme.

-Sí, uno barato. Ese mismo.

El móvil escogido es un modelo de tapa sin artilugios raros. No tiene cámara, ni GPS ni mp3. Solo recibe llamadas y las manda. Hace lo mismo con los mensajes, y eso es todo. A pesar de lo simple que parece, la chica a asumido esa sencillez como una extravagancia, y haciendo honor a su vocación comercial, me ha intentado desviar de la buena senda.

-…Supongamos que te encuentras con una chica y le quieres hacer una foto discretamente, con ese móvil no puedes.

No se me ocurre de que me servirá un móvil com cámara si me lo meten por el recto por hacer cosas de viejo verde. Hay gente que no entiende de móviles.

Al final la chica asume que lo que quiero es un móvil y le pido que me ayude a cambiar la tarjeta del viejo al nuevo.

Cuando deposito mi viejo nokia en la mesa, reacciona movida por un impulso de curiosidad científica.

-Este móvil es algo viejo, no?

Es un móvil de más de diez años. Se activa gracias a unos bolígrafos adheridos en forma de antena y los botones estan borrados. Es viejo, un poco, lo reconozco. El modelo que salió el año posterior, era con números romanos.

Cuando me voy de la tienda aun tardo un poco en dejar de oír las carcajadas.

 

Álvaro Loman dijo: 
Saludos! Yo vivo en Canarias, lugar rodeado de agua y famoso en el mundo entero porque los autobuses se llaman guaguas y son de color amarillo.

Un día, hace unos cinco años, un amigo y yo estábamos esperando la guagua en la Alameda de Colón, que sirve a la vez de estación improvisada para el transporte público. Ya era de noche y había muy poca gente, por lo que los conductores de guaguas se toman su tiempo para salir, fumándose un pitillo o simplemente charlando.

Nosotros estábamos tan tranquilos allí sentados, hasta que mi amigo se dio cuenta de una cosa extraña. Había una guagua allí parada, esperando a que su chófer la condujera hacia su siguiente trayecto. No vi nada raro hasta que me señaló el letrero luminoso. En él ponía:

“Línea 2: El país de los peluches”

Eso significa un cambio notable en el trayecto habitual, ya que la línea 2 suele ser “Teatro - Puerto”, por lo que nos quedamos intrigados. Nos acercamos al vehículo y lo examinamos de cerca… Efectivamente, ponía aquello. Sin ningún lugar a dudas.

Nos encontrábamos boquiabiertos cuando apareció el conductor para empezar el trayecto. Mi amigo reaccionó antes que yo y paró al buen hombre antes de que subiera:

-Disculpe ¿Dónde está El País de los Peluches?

Y el hombre, con una sonrisa, contestó:

-Eso… nadie lo sabe.

Subió, cerró la puerta y la guagua se marchó dejándonos en silencio con los ojos como platos.

 

10 de junio de 2008