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                                    El sufrimiento emocional siempre ha sido una importante fuente de inspiraci%u00f3n art%u00edstica, tambi%u00e9n en el c%u00f3mic. Las historias de padecimiento consiguen calar en el lector, probablemente por un mecanismo de reconocimiento. Al fin y al cabo, en mayor o menor medida, y de forma patol%u00f3gica o no, todos nosotros sufrimos. Gracias a la conjunci%u00f3n de ambos hechos, la salud mental es un eje primordial en la medicina gr%u00e1fica. Solo por citar algunos de los t%u00edtulos m%u00e1s recientes tenemos Se est%u00e1 muy sola en el centro de la Tierra de Zoe Thorogood, Fuerza de Ferran Vidal y Locura, un elogio de la diferencia de Jos%u00e9 Valenzuela y Alfredo Bor%u00e9s. Tres historias muy diferentes que nos invitan a conocer tres esferas de realidad respecto a la salud mental.Una menci%u00f3n aparte merece Elisabeth Karin y su dueto del miedo. La autora madrile%u00f1a ha sido capaz de adaptar su patograf%u00eda en tres relatos: la vivencia juvenil esperanzadora (Comiendo con miedo, 2022); la m%u00e1gica adaptaci%u00f3n infantil (Un monstruo no me deja comer, 2024); y la cruda y real Cuidando con miedo donde la paciente da un paso al lado cediendo protagonismo a los familiares, amigos y cuidadores. Lecturas m%u00e1s que aconsejables para hablar, visibilizar y trabajar en torno a los trastornos de la conducta alimentaria. Otra autora cuya carrera est%u00e1 centrada en este %u00e1mbito es Lou Lubie. Su estilo se mueve entre la patograf%u00eda y el c%u00f3mic did%u00e1ctico. En Cara o cruz explora el trastorno bipolar que ella misma padece mostr%u00e1ndonos su vivencia, pero tambi%u00e9n dedicando espacio a infograf%u00edas para explicarnos la enfermedad. Una obra muy interesante para romper mitos y para informar de forma cient%u00edfica sobre esta patolog%u00eda tan mitificada en el cine y la televisi%u00f3n. En cambio, en Como un p%u00e1jaro en una pecera ficciona la historia de dos personajes, pero sin dejar de lado ese estilo tan %u00fanico de informar y representar conceptos m%u00e9dicos. El otro gran campo de inter%u00e9s dentro de la medicina gr%u00e1fica es el c%u00e1ncer. La prevalencia de esta enfermedad, as%u00ed como sus m%u00faltiples expresiones, se ve reflejada en la cantidad y variedad de c%u00f3mics sobre procesos oncol%u00f3gicos que hay disponibles en el mercado. En este sentido, una lecturas sorprendente es Tengo c%u00e1ncer terminal, pero estoy bien de Hilnama. No es un melodrama, ni una historia lacrim%u00f3gena y mucho menos un relato sensiblero. Es una historia de resignaci%u00f3n. Hilnama apuesta por abrirnos sus sentimientos y convertir su experiencia personal en una gu%u00eda de apoyo y acompa%u00f1amiento a familiares, amigos y pacientes afectados de c%u00e1ncer. Ahora bien, medicina gr%u00e1fica no equivale a enfermedad mental ni oncol%u00f3gica. Va much%u00edsimo m%u00e1s all%u00e1. Recientemente, hemos podido leer Impenetrable de Alix Garin donde la autora nos habla abiertamente de un problema tan %u00edntimo e invisible como el vaginismo. Esta misma autora nos conquist%u00f3 en No me olvides, la historia de una nieta y su abuela diagnosticada de Alzheimer. Enfermedad que tambi%u00e9n podemos ver representada ASTRONAVE %u2022 INVIERNO 2026 P%u00c1G. 24 // 
                                
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