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Una de las obras que más triunfó en el pasado salón del cómic de Barcelona fue el primer volumen de End, la nueva serie de Barbara Canepa junto a su nueva compañera artística Anna Merli. Canepa ya es conocida por muchos por su exitosa serie, realizada junto a Alessandro Barbucci, Sky Doll, pero en esta nueva serie ha cambiado ese estilo tan colorido por uno más oscuro pero a la vez refinado. Una gran serie que seguro que tendrá mucho éxito y logrará atraer tanto a chicos como a chicas, como ya hizo en su día Sky Doll.
Y aquí os presentamos una interesante entrevista con las autoras para conocerlas un poco más, así como su obra.
¿Cuándo decidisteis trabajar juntas?
Canepa: Sucedió por casualidad. Cuando me puse a reflexionar sobre esta historia, pensé en hacerlo yo todo, en trabajar como autora completa. Pero la verdad es que me cuesta mucho, soy muy lenta, soy muy exigente con mi dibujo. Además, es una historia que, desde mi punto de vista, debe hacerse con manos femeninas. Así que necesitaba a alguien que entendiera que soy mujer, que tuviera una visión femenina.
Mantuve el proyecto en un cajón durante un tiempo. En aquella época las dos trabajábamos en Disney, pero solo nos conocíamos de vista.
Merli: Sí, nos habíamos visto en alguna de las reuniones de Disney, o en sus pases de películas. Por cierto, ahí te dabas cuenta de que el 90% de los proyectos que se presentaban nunca llegaban a salir, aunque fueran los más hermosos.
Y ahí es donde vi este proyecto por primera vez y donde nos dimos cuenta de que teníamos maneras muy parecidas de ver las cosas porque, al fin y al cabo, la escritura no es sino un espejo del alma.
Y nos pusimos a hablar, nos hicimos amigas y empezamos a crear las bases del proyecto.
¿Cómo definir “End”?
Canepa: Bueno, para empezar, no es una historia de aventuras. Es, sobre todo, una metáfora de la vida. Hablo mucho de la muerte para, en cierto modo, resaltar la belleza de la vida. Vaya por delante que yo tengo mucho miedo a la muerte. Creo que no pasa ni un minuto del día sin que considere mi propia mortalidad. Y sin embargo soy muy consciente de que somos seres mortales y que hay que vivir con ello. Quería abordar el tema sin glorificar la muerte. Porque la vida es hermosa es por lo que reflexionamos sobre la muerte.
También es cierto que si una fuera inmortal, eterna, llegaría un momento en que el objetivo de la vida se perdería de vista. Así que básicamente la obra es una metáfora sobre la vida y la muerte.
La obra nos transporta a la época de los grandes palacios y, a veces, incluso trae a la memoria lugares concretos. ¿Cuál es vuestra fuente de inspiración?
Canepa: Nuestra fuente de inspiración se basa en que ambas compartimos el gusto por el lado romántico y la época victoriana, y nos apasiona el art nouveau. Así que tomamos esas referencias como base. También nos basamos en el cementerio de Père Lachaise, en París, que es tan grande que casi se puede decir que es un barrio más de París. Es un lugar lleno de belleza… y también de cosas menos bellas, pues no deja de ser un cementerio. El caso es que está lleno de cierta energía. Todo eso nos ha conducido también a una forma de escribir. Porque también es cierto que eso no hubiera funcionado con cualquier cementerio como fuente de inspiración. Pero este es un cementerio art nouveau, tiene tumbas magníficas que te dejan boquiabierta.
Y obviamente ambas tenemos muchas más influencias, por no mencionar la escuela Disney, de la que venimos ambas. Al final, es un híbrido de muchas cosas. Tiene también un estilo parecido al de las películas Disney, porque esa experiencia no se borra.
Sin embargo, las ropas son muy distintas. ¿Por qué?
Canepa: ¿Te refieres cuando el personaje principal cambia de universo? Tampoco encuentra tan diferente la ropa. No son vestidos negros que nosotros nos pondríamos, eso está claro. Son las ropas típicas de luto que antes se ponían las mujeres durante meses.
Después de leer el libro, uno no puede evitar pensar que funcionaría perfectamente como dibujo animado.
Canepa: Sí, yo también lo creo. Sería una película que podría hacer alguien como Guillermo del Toro o Terry Gilliam, alguien que ya haya hecho algo así de particular. De hecho existe la idea de hacer una película, ya han comprado la opción. Lo que para mí sería importante es que fuera un director “de verdad”.
La gama cromática de esta obra ha cambiado mucho respecto a tus trabajos anteriores, que tenían tonos más vivos. Esta obra es más gris, más oscura. ¿Por qué?
Canepa: Entre otras cosas, quería mostrar que soy capaz de utilizar estilos contrapuestos y que no me gusta hacer siempre lo mismo, me gusta sorprender. En las obras anteriores utilizaba todos los colores posibles, mientras que aquí es todo negro y azul, lo cual también le va muy bien a mi coautora, que tiene una paleta más reducida. Así que encajaba muy bien. Y también están las influencias que comentábamos antes, que tienen tendencia a ser monocromáticas. Es un poco como las fotos viradas a sepia.
Hay varias incógnitas en el libro. Por ejemplo, sabemos que la hermana de Elisabeth ha pasado por el mismo lugar que ella, pero ¿cómo? ¿y a qué precio? ¿Se resolverán todas las incógnitas de golpe, o poquito a poco?
Canepa: La verdad es que no lo sé. Es cierto que hay muchas incógnitas. En el segundo tomo se darán muchas respuestas, pero no serán respuestas definitivas.
P.: ¿Cuántos libros serán?
Canepa: Seguramente 3, a razón de uno cada dos años. Es un proceso bastante largo y trabajoso.
P.: Así que nos quedan otros 4 años más para saber cómo termina.
Canepa: Pues sí.
Skydoll se ha convertido ya en un icono gráfico internacional. ¿Cómo puedes explicar esto?
Canepa: Yo creo que ya había más gente haciendo este tipo de obra, mezcla de manga y otros géneros, pero quizás nosotros nos atrevimos a llevarlo más lejos y utilizar muchas de las “reglas” del manga: la narrativa, el tipo de caras, los ojos grandes, que no se utilizaban tanto. Sumando a eso la utilización del color, ha dado un resultado gráfico especial. Y es cierto que dos años antes no había tanta producción de este estilo. Y creo que ha sido ese el factor determinante.
Para acabar, en Skydoll evocáis la manipulación de las masas con un fin lucrativo que puede recordar a Disney. ¿Es Skydoll el producto de un hartazgo?
Canepa: Sí. La verdad es que era un momento histórico muy marcado, con la elección del nuevo Papa y demás, y estábamos hartos de todo y nos dijimos que nos íbamos a dedicar a hacer cómics y ya está. Y en ese sentido, parte del tema es la división entre el poder temporal, político y el poder espiritual, que estaba muy en boga en ese momento. De hecho, en la época del Papa Ludovico, había dos Papas: uno en Roma, y otro en Aviñón. Y uno de ellos, era una mujer, aunque nadie lo sabía, hasta que lo descubrieron y la decapitaron. Queríamos hacer un homenaje a eso. La verdad, debía de ser feúcha, porque para que no la descubrieran…
Y con este divertido comentario histórico damos por terminada la entrevista.
Si quieres saber más de las autoras y sus obras sigue este link:
http://canepabarbara.blogspot.com.es/
Seguimos con nuestras entrevistas a autores y en esta ocasión le damos la palabra a uno de los más majetes de la casa. Ya hace tiempo que entretiene a pequeños y a no tan pequeños en la revista ¡Dibus! y ya vimos su versión más irreverente en Una vez dicho esto… Pero en el pasado Salón del cómic de Barcelona vino para presentar su nueva serie para todas las edades, la hilarante Habitación Invadida:
Melvin se acaba de mudar a una casa nueva, ahora tiene una habitación más grande y para él solo, pero la alegría le va a durar poco, porque un día, se abre un agujero en la pared y una familia de duendes lo cruza para instalarse en su habitación con él. Los duendes huyen de un terrible monstruo que amenaza su mundo y a su especie. Al principio compartir habitación con duendes parece divertido, pero pronto Melvin descubre que para mantenerlo en secreto y seguir llevando la vida normal que tenía, tendrá que pasar por muchas y divertidas aventuras.
Por supuesto estamos hablando de Juan Carlos Bonache, y aquí le dejamos espacio para que nos cuente un montón de cosas interesantes…
Los personajes clásicos para niños por lo general son auténticos paladines del buen comportamiento, por el contrario Melvin parece ser un personaje llamado al permanente desastre, es decir, un niño con todos sus defectos y virtudes, pero eso sí, al que le pasan cosas extrañas. ¿Por qué eliges este tipo de personajes?
La idea de Habitación Invadida, era la de un niño cualquiera, que tuviera su propia habitación y su propio espacio y qué ocurriría cuando ese espacio, con el que podría identificarse cualquier niño, se viese invadido por un grupo de duendes que ocupan su habitación y viven allí. Esa pérdida de intimidad es la base de la historia.
El humor es la seña de identidad en tus personajes y como no podía ser de otra manera, así sucede en Habitación invadida, un humor que en ocasiones tiene un punto adulto. ¿Crees que los padres también leen las historias de Melvin?
Pues espero que las lean y les guste. No suelo distinguir entre humor infantil y adulto. Creo que el humor puede ser divertido en todas las edades, puede haber un humor blanco como es el de Habitación Invadida y puede ser divertido.
Hay algunos chistes que en mentes en exceso conservadoras no se considerarían adecuadas para los niños. ¿Te has encontrado con alguna crítica en este sentido?
No, en este caso no, quizás puede haber algún chiste algo menos blanco, pero no creo que haya ninguno que pueda ser motivo de conflicto.
¿Cómo se pasa del Doctor Enema (quien proporcionaba consejos sexuales) a personajes infantiles en la revista Dibus?
Es una transición rara. Realmente fue un editor de Norma Editorial, en concreto Álex, quien me desafió a trabajar en la revista Dibus y me encantó.
Cuando publiqué Doctor Enema, hace unos cuantos años, lo hice con la intención de llamar la atención en internet. A veces es cierto que tiramos de los temas más clásicos a los que se presta atención en internet. Adaptarme a una revista infantil no me costó. Como ya he dicho, aunque el humor sea blanco, debe ser sobre todo divertido y es otra forma de hacer humor.
Has sido pionero en publicar tu humor en un blog, ¿en qué medida crees que el cómic del futuro pasa por los formatos digitales?
Los formatos digitales son muy importantes, quizás antes solo éramos lo principiantes, los que estábamos empezando, los que nos expresábamos a través de internet, pero ahora mismo hay autores conocidos, que trabajan para Marvel y las grandes compañías y que al tiempo mantienen su pequeño hueco en internet, en el que publican sus historias más personales.
Es un formato que dentro de unos años va a ser muy importante, por no decir que ya lo es.
El enamoramiento de adolescentes, las discusiones con los padres, las situaciones cotidianas configuran el humor en tus historias, como hacía el gran maestro Goscinny, es algo que buscas intencionadamente o simplemente sucede así.
Lo busco. Quería que cualquier niño se pudiera ver reflejado. Me gusta esa etapa en que los niños ya empiezan a tener su intimidad, a tener su cuarto como su castillo y que empiezan a cambiar su forma de pensar respecto a sus padres, para buscar sus propios espacios. La idea era esa y a partir de la misma, los primeros enamoramientos, aquello de “esta chica empieza a gustarme…” Esto era lo que quería contar.
¿Has tenido la oportunidad de compartir la lectura de tu obra con niños? Si es así, ¿cómo ha resultado?
Principalmente con mis sobrinos, que son mi campo de pruebas. Ellos van leyendo las historias y lo que a ellos les va haciendo gracia, es lo que más potencio.
A mis sobrinos les gustaba mucho esa idea de menta, que aun siendo una niña duende, de pronto se obsesiona con Melvin y a ellos les hacía mucha gracia y a mí también y por eso decidí potenciar esa parte de la historia.
Además de la colaboración en Dibus, los álbumes que dibujas y el blog, ¿a qué más se dedica Bonache?
Realmente Dibus y Habitación Invadida son mis proyectos más personales, pero también hago trabajos de encargo para una agencia de dibujantes, en la que hago trabajo como colorear o entintar comics.
La revista Dibus es de las pocas que sobrevive en el ámbito infantil, ¿qué supone formar parte de un proyecto como este?
Estoy muy orgulloso de formar parte de la revista Dibus, me encanta y pienso que tiene un formato único. Ahora en los quioscos hay un exceso de revistas infantiles, muchas de las cuales están hechas simplemente para llenar mercado e inundar los quioscos. Sin embargo en la revista Dibus se cuida mucho el material, hay muy buenos profesionales trabajando y tiene un formato único y un trabajo y un equipo detrás que dudo se dé en otras revistas.
Te gustaría ir a los colegios a presentar tu cómic como medio para que los niños se inicien en la lectura.
Me encantaría. Me gusta mucho dar charlas o hacer talleres creativos para los niños, donde les enseño, porque ellos están llenos de imaginación y hacen cosas que a ti ni se te ocurrirían. En esas charlas surgen diferentes temas y son muy graciosos y muy espontáneos.
Esta misma mañana he hecho un taller en Món Libre, en el CCCB, dentro de las actividades previstas en El cuento Ilustrado. Hay un montón de niños, es una idea que me gusta mucho, y es que los niños interactúan, tienen cuentos y cómics y pueden crear sus pequeñas bibliotecas.
Una de las cosas que he hecho ha sido un taller en el que inventábamos personajes de cómic, entre todos los niños hemos hecho un brainstorming y al final hemos creado una princesa guerrera llamada Melody. Todo ello elegido por los niños, como el gato, que se llamaba Sonia. Ha sido muy divertido. Yo estaba en una pizarra dibujando y unas niñas se han levantado directamente a la pizarra para poner su toque en el dibujo original y le han dibujado la cola al gato. Ha sido divertido y gratificante.
La historia de Habitación invadida deja la puerta abierta a un nuevo álbum, ¿Cuándo podremos disfrutar de él?
Ya estamos trabajando en él. Quería que los niños se quedasen con ganas de mas, me gusta mucho cuando una historia, en la que parece que esta todo contado, que ya sabes cómo va a terminar, de repente se produce un acontecimiento, que deja a todo el mundo sorprendido y abre todo un mundo de posibilidades.
Hemos planteado que a partir de septiembre en la revista Dibus continuaremos con la historia. Primero queremos dar tiempo a que todos los niños lean este primer álbum, para después continuar con la historia y ver qué ocurre.
Cuando escribes las historias de Melvin, ¿escribes lo que te hubiese gustado leer a ti de niño? o ¿lo que les gusta a los niños de hoy? y ¿cómo crees que han cambiado los tiempos?
Dibujo lo que a mí me gusta, lo que me hubiera gustado leer de niño. En mis obras hay muchas cosas que me gustan y muchas referencias, porque me divierte ponerlas.
A la sesión de firmas, ha venido una niña diciéndome que había reconocido el dibujo de un personaje que había puesto en el fondo. Pienso que esto crea una complicidad.
Ha cambiado que quizás ahora hay más atrevimiento a la hora de plantear los temas, antes todo era como un poco carca, se pensaba con que los niños había que moverse solo en determinadas estructuras. Ahora se pueden hacer historias diferentes y que les van a gustar más a los niños.
Tu dibujo siempre ha sido un dibujo impecable, pero en tus guiones cada vez eres más capaz de sorprender, ¿qué te resulta más difícil: plantear la historia o ponerte encima de la mesa de dibujo con ella?
Lo que más me cuesta es plantear las historias, estar contento con lo que voy a contar y voy a escribir. Después ya solo es trabajo, es un trabajo de dibujo, pero para estar contento con el dibujo es solo cuestión de practicar. Lo realmente importante es la historia que quieres contar, el factor de improvisación en las historias.
¿En tus historias incorporas algunas trastadas de las que hiciste de niño? o ¿alguna de las experiencias de cuando eras pequeño? Obviamente no la parte de los duendes, pero tal vez si los primeros amores infantiles, la indignación ante un examen sorpresa…etc.
No, quizás fui un niño muy aburrido y por eso he hecho este cómic. Creo que me faltaban los duendes, que me hubiese gustado encontrarles, para hacer trastadas con ellos.
¿Cuál es el siguiente proyecto?
Seguir trabajando en Habitación invadida, que es un proyecto en el que tengo muchas esperanzas y quiero que llegue a mucha gente.
Hace tiempo hiciste un álbum de humor para adultos ¿cuándo veremos otra vez ese tipo de humor?
Ese álbum llegó cuando había trabajado en muchas revistas y la gente a la que le gustaban mis dibujos no podían tenerlos todos a la vez, porque se habían publicado en medios muy diferentes, desde el jueves a revistas de informática. Lo editamos todo junto, para que los seguidores lo pudieran tener todo de una vez. De momento seguimos trabajando y no creo que tarde mucho en llegar. Me gusta mucho el contraste entre un dibujo muy mono y muy cuco, con historias salvajes detrás.
Para conocer más sobre Habitación invadida no te pierdas la página web oficial: http://habitacioninvadida.com/

Hace unos días os presentamos una interesante entrevista con Oriol Hernández, flamante autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona. Pero durante el salón nuestra colaboradora Marisol Hernández realizó un montón de entrevistas que os iremos ofreciendo en las próximas semanas.
En esta ocasión os presentamos la entrevista a Manu Larcenet, autor consagrado de obras como Los combates cotidianos, Blast o Valerian: La Armadura de Jakolass, obra que vino a presentar en el salón.
Sin más dilación, el gran Larcenet…
¿Cómo un cantante punk llega al comic?
He sido antes autor de BD que músico. Hago las dos cosas. Ahora hago música solo en casa con mi ordenador. No creo que sea incompatible, puedo tocar el fin de semana y dibujar durante la semana.
Tus comienzos fueron en Fluide Glacial, una revista, ¿qué recuerdas de estos comienzos y qué supone trabajar con la necesidad de publicar cada mes?
Fue una escuela, es donde aprendí a contar historias. Cuando empecé no había hecho casi nada, les envié mis dibujos, les gustaron y yo estaba contento, pero no había hecho historias. Aprendí a contar las historias en Fluide. Era importante que entregásemos con dos meses de antelación sobre la fecha de publicación, eso quiere decir, que siempre podía corregir mis errores.
Estuve allí 10 años y aprendí mucho, pero al final también aprendí que no quería hacer solo humor. Me canse un poco de hacer solo humor. Trabajar en Fluide era muy exigente, exigía un ritmo muy rápido y a medida que me hacía mayor quería más tranquilidad.
¿Por qué cerraste la serie Los combates cotidianos?
Porque no tenía nada más que contar, en ese momento yo ya tenía a los niños. Hay que entender que las preguntas de Los Combates cotidianos eran mis propias preguntas, una vez que mis hijos ya habían nacido, no podía seguir preguntándome si los quería.
Tampoco tenía relación con los hijos de los obreros de la ciudad porque estaba viviendo en el campo. No tenía nada mas que contar sobre este periodo, es por eso que paré, no tenía nada mas que contar. Sería mentir, hacer otro álbum sería un engaño.
Van Gogh, Freud, son dos personajes cuyos nombres son conocidos de forma mayoritaria y respecto a los que todo el mundo tiene una imagen, sin embargo te atreviste con ellos y en clave de humor. ¿Qué otros personajes nos esperan?
Es una herencia de Fluide Glacial y no, no haré más. La parodia es genial, hacerla está muy bien, es divertida, pero es tan solo parodia, es algo que ya existe, no hace falta crear. Según pasan los años no tienes ganas de reírte de nadie, lo que quieres es crear tus propios personajes.
En la serie La Mazmorra, ¿cómo trabajaste con Lewis Trondheim y Joann Sfar?
Parando al final del cuarto álbum, porque es imposible, son adorables, pero es imposible trabajar con ellos.
No están locos, son personas muy inteligentes, pero no tenemos la misma forma de ver la BD. Lamentablemente después de cuatro álbumes descubrimos que teníamos una visión diferente del cómic y que no podríamos trabajar juntos.
¿Te gusta trabajar en equipo?
No, absolutamente no. Me pidieron que dirigiese la adaptación al cine de Blast, me lo propusieron, se habló de dinero y la propuesta me gustó mucho. Pero la idea de trabajar en equipo me tuvo en vela durante una semana. La idea de trabajar con otras personas me puso enfermo. Si bien inicialmente había dicho que sí, quince días después llamé y dije que no.
¿Cómo se ha recibido que un personaje como Valerian en tu visión personal acabe en el cuerpo alcoholizado de René?
Porque no conseguí dibujar al verdadero Valerian, dibujé un personaje que me gustaba y luego pensé em cómo dibujarlo para convertirlo en Valerian.
Sus seguidores lo han recibido mal, no ha sido un libro que haya sido bien recibido por el mercado francés. A mí me gusta mucho, generalmente me gustan mis álbumes, pero este me gusta de verdad. Pero en Francia ha sido un fracaso, una verdadera catástrofe.
Valerian es una serie antigua, que por lo general la leen personas mayores y no quieren que se la cambien. He tratado de ser fiel a la historia original, no he tratado de reírme del personaje y he creado una auténtica aventura y es realmente una aventura, pero los seguidores no lo han visto como yo y piensan que me estaba riendo de la serie.
¿Han perdido los franceses el sentido del humor?
Al menos ahora parece que sí, pronto perderemos la triple A, pero el humor ya lo hemos perdido.
El supuesto héroe solo acierta cuando utiliza la manipulación religiosa, haciéndose pasar como emisario del Dios La Rata Almizclera. ¿Cómo se te ocurre este planteamiento?
La pregunta debería ser: cómo no llegar a esta idea. La historia muestra cómo se puede. Es el compendio de un siglo de historia, de un siglo o diez, de hecho es sobre todo desde que pusimos el pie en el continente americano.
El héroe trata de huir de su destino, mientras un alcohólico acaba resolviendo el problema, aunque sea por azar. ¿Es el antihéroe en ocasiones el único valor seguro?
Buena pregunta. No sé si se puede confiar más en él, pero es más interesante y lo que realmente me gusta, es el personaje interesante y no tanto el personaje amable.
A menudo, las personas como René, beben porque se sienten mal y este tipo de personaje, basado en personas rotas, es el que me interesa.
¿Cómo crees que puede influenciar la situación política actual en el cómic?
MAL, en Francia desde hace un tiempo hay una nueva forma de pensar, en el sentido de que es necesario que todo el mundo sea normal, y no estoy de acuerdo con esta línea de pensamiento.
Esto hace que yo cada vez me sienta menos en mi país, porque no entro dentro de esta categoría, además estamos en una época en la que la estética es más importante que el sentido de las cosas, la gente se tatúa por tatuarse, no porque busque ningún significado, se hacen cosas sin ningún sentido.
Un país así, a mi no me interesa. En el noventa por ciento de los cómics que leo me encuentro los mismos clichés, los mismos personajes, me falta encontrar sensaciones, cosas que vengan de dentro. En Francia no solo se ha perdido el sentido del humor, también se ha perdido la poesía, en beneficio del dinero y la economía. Es la misma desviación que se ha producido dentro de la política.
¿Qué banda sonora imaginas para Valerian?
El primer álbum de Green Day, Dookie. Es punk-pop.
¿Por qué?
Porque es irreverente, es rápida y tiene melodía y me gusta mucho la melodía. En esta obra creé una aventura, lo que se uniría con la melodía y además el ritmo es rápido, porque tiene pocas páginas. Creo que es una banda sonora que le iría muy bien
¿Cómo ves la situación del cómic desde el punto de vista artístico?
Creo que los autores de cómic formamos parte de la vida artística, hay algunos dibujantes que son auténticos genios, no todos, pero hay dibujantes cuyas obras merecerían estar en el museo Pompidou de arte moderno.
Entre los dibujantes de cómic hay genios que realizan verdaderas obras de arte, lo que sucede es que en Francia se considera un medio para niños y todavía le falta reconocimiento.
En tu obra la ironía es una constante. ¿En tu vida también?
Sí, si escribo historias tan irónicas es porque yo lo soy.
¿En qué proyectos estas trabajando ahora?
De momento quiero terminar el cuarto tomo de Blast y después ya se verá.
¿Qué ha cambiado para Larcenet desde su anterior viaje al Salón del Cómic de Barcelona?
Los niños, la última vez que vine mis hijos eran pequeños y ahora ya son mayores y yo tengo menos pelo, tengo dientes postizos, soy más viejo y todo va mejor.
Si algo ha quedado claro en el pasado salón del cómic de Barcelona es que Oriol Hernández ha empezado en el mundo del cómic pisando fuerte. Ganador del premio al autor revelación por La piel del oso, obra en la que ha dibujado un guión de Zidrou, y ahora ganador del Prix Mor Vran al mejor cómic de género negro, Oriol se ha convertido de la noche a la mañana en un artista a tener muy en cuenta.
Coincidiendo con su visita al salón, nuestra colaboradora Marisol Hernández se sentó con el para hacerle esta interesante entrevista que os presentamos a continuación.
¿Qué supone recibir el premio de autor revelación?
Muchísima alegría, porque hacer La piel del Oso me supuso mucho sacrificio, no debió ser así, debía haberlo disfrutado mucho más. Ha sido un sueño poder hacerlo, pero me dejé la piel, lo he hecho lo mejor que he podido y ver que el resto de profesionales, que una mayoría de ellos me votaron como autor revelación, ha sido una inyección de moral.
¿Cómo se inicia el proyecto?
Un editor, al que ya había presentado algún proyecto, me puso en contacto con Zidrou. Inicialmente me propone tres posibles guionistas y, como Jordi Lefebre había trabajado con Zidrou, le pregunté y me dijo que tenía que trabajar con Zidrou, me lo recomendó encarecidamente.
Empecé a hacer dibujos y le dije a Zidrou sobre qué quería hacer el cómic. Sobre los dibujos que hice, rápidamente empezó a escribir una historia y me pidió que dibujase otras cosas. A partir de ahí empezamos a dar forma a la historia a través de diferentes e-mails.
¿Por qué una historia de la mafia?
No lo sé, quizás es una pregunta para Zidrou.
Cuando él me preguntó: “¿sobre qué te apetece dibujar?” Lo que le digo es, quiero que hagamos algo de gánsteres y él me contestó: “sabía que me pedirías algo de gánsteres”.
No sé por qué, nunca antes había hecho nada de gánsteres, pero en el momento en que planteó el proyecto, me apeteció dibujar gánsteres y tenía muchas ganas de dibujar viejos y coches antiguos.
Fue algo que me apeteció en ese momento. No sé si había visto a Bernet hacía poco o había leído Torpedo o había visto alguna película sobre la mafia, no lo sé, pero eso era lo que quería hacer.
¿Por qué una historia al tiempo tan personal?
Yo quería hacer viejos y me gusta mucho el rol de los personajes torturados por la vida, quería hacer algo así y mande a Zidrou algunos e-mails en los que le decía más o menos sobre qué me apetecía dibujar. El hizo una parte con lo que yo quería, y otra parte que no era lo que yo esperaba en absoluto.
Por un lado, hay una parte de la historia, con la que me puedo sentir cómodo y con la que me da el caramelito que le he pedido y por otro lado, me da una historia donde me está obligando a moverme en un terreno en el que no me sentía tan cómodo y que no me apetecía tanto.
Eso es lo bueno de trabajar con alguien, de otra forma no aprendes. Trabajar así te obliga a adaptarte a otros estilos, estilos que no tenías en mente. Yo quería un álbum de abuelos en los años 30 y el me dio eso en medio álbum y en la otra mitad tenía jóvenes en Lipari.
¿Qué te ha aportado Zidrou en la realización de esta obra?
Un montón. No solo por él, porque en el momento de empezar a trabajar con Zidrou, mi visión sobre el cómic también había cambiado. Cuando empiezas a dibujar, lo que primas es el dibujo, los aspectos técnicos del dibujo, pero ya comprendía antes de trabajar con él, que lo importante, es que el dibujo apoye la historia.
Pero trabajando con él es cuando he dado los pasos mas grandes de mi aprendizaje. Zidrou sabe mucho y con cada página aprendes. Solo el guión es una lección magistral.
Hay viñetas que han sido eliminadas. ¿por qué?
Muy pocas y al principio, cuando le estábamos dando forma al proyecto. Empezamos a plantear las viñetas por página y en algunas páginas, en las que inicialmente habíamos decidido incorporar mas viñetas, al darles forma, decidimos que el aspecto gráfico que queríamos darle requería menos viñetas y las quitamos.
Eliminamos viñetas solo en las cinco primeras páginas y solo pasó al principio, cuando estábamos todavía dando forma a la historia. En 62 páginas solo quitamos cuatro o cinco viñetas.

La portada es impactante, incluso en un estilo gráfico diferente ¿Cómo se toma esta decisión?
Quizás la que tiene el cómic no es la que mejor representa la historia, no es la que más refleja lo que se cuenta dentro.
Lo que pasaba con el resto de las propuestas que hice, es que ninguna tenía ese magnetismo comercial. Me preguntaron si necesitaba ayuda con la portada, porque no terminaba de encontrar el punto. Lo que les dije, es que quería hacer una portada que refleje la historia, pero querían una portada comercial y fue fácil. Poner al Pomodoro en rojo, con una pistola apuntando a cámara, seguro que eso es comercial y esa es la portada que quedó.Pero está claro, que con la cantidad de novelas que hay y la sobresaturación en el mercado de tebeos, necesitas una portada impactante para que vean tu cómic y lo abran.
La historia se mueve en dos etapas temporales diferentes, ¿Cómo decides afrontar cada etapa a nivel gráfico?
La tomo un poquito a lo bestia. No quería hacer algo que ya se hubiera visto, como por ejemplo tratar el pasado con tonos sepia, o cambiar el estilo de la línea. Tampoco quería que fuese algo muy evidente.
Lo que hice finalmente es: que en el presente siempre hace buen día, siempre hay un día muy luminoso y en el pasado es un día gris.
Se trataba de lograr que se entendiese que había un cambio. Los días son luminosos y cuando ves que hace un mal día, sabes que estás en el pasado.
Hay otro aspecto gráfico muy relevante y es el diseño del Pomodoro, que difiere de todos los personajes ¿Por qué ese diseño?
No tiene una historia demasiado complicada. Estaba un día en un estudio trabajando con los amigos y había un cómic de Mignola; me puse a copiar una cara del Drácula, y me salió algo muy parecido a lo que es el Pomodoro y cuando escanee el dibujo para pintarlo, recordando que estaba basado en un dibujo de Mignola, lo pinte de rojo, no sé si porque era Drácula o porque me recordaba a Hellboy o por otra razón. Llevado por el inconsciente, acabé dibujándolo así.
Otro aspecto gráfico muy relevante son las cuencas de los ojos del protagonista, la forma en que lo dibujas impacta ¿por qué esa decisión?
La verdad es que no me lo planteo. Cuando en el guión aparece que le han arrancado los ojos, le dibujo sin ojos y ya está. Lo podría haber hecho con color o poniendo carne, pero en ese momento decidí ponerlo en negro. Impacta porque no sabes lo que hay, es como estar mirando y no ver, y esa parte que no se ve la pone el lector.
Es lo que estoy aplicando en el nuevo cómic cuando no hay algo, como el alien en el octavo pasajero, en que al alien solo se le ve una vez, la mayoría de veces es solo una parte de él o una sombra, Cuando no lo muestras da mucho más miedo que cuando lo muestras.
Has participado en diferentes películas de animación ¿Qué te ha aportado este trabajo a la hora de realizar cómics?
La primera vez que utilicé una tableta gráfica, fue trabajando en animación y todo este tebeo está pintado con tableta gráfica. También aprendí mucho de todos los compañeros que conocí allí, Jacobo, David, Carlos Ruano, Toni Santamaría, Alfred…
De hecho, para mi trabajar en animación era un medio en el que aprender, para después aplicarlo a la realización de cómics.
Seguía un poco los pasos de Enrique Fernández, quien sabía que había pasado por Filmax y me dije a mí mismo, probemos por este camino que ya existe, para ver si yo también lo puedo recorrer.
¿Cómo se ha recibido en Francia esta obra?
Ha tenido muy buena crítica y varias nominaciones a premios muy importantes, de hecho hoy me he enterado que nos han dado uno.
Zidrou ya tiene un público hecho, que compra tebeos porque son suyos y también hay publico que compra la marca Dargaud, es tener mucha suerte hacer un primer trabajo con Zidrou y con Dargaud. Mucha gente que ya va a pasar de prejuicios con el dibujo, cuando ven que es de Dargaud y de Zidrou, solo por eso se lo van a leer.
Ha funcionado. El poner toda la carne en el asador, ha servido para que la historia se entienda, el esfuerzo realmente ha merecido la pena, incluso te puedes olvidar del dibujo y eso es lo mejor que te pueden decir, que da igual si el dibujo es bueno o malo, porque el lector se centra en la historia y se olvida del dibujo, el dibujo sobre todo ayuda en la narración de la historia.
En el siguiente quiero que el dibujo funcione también como pequeños cuadros, pero que no pierda el sentido narrativo del cómic, que el propio dibujo te vaya contando, que vayas leyendo sin detenerte demasiado, que el dibujo siga la narración. Aunque sí que es bonito, que en una segunda lectura, al margen de la historia, puedas recrearte en los dibujos.
Para el primero me daba un poquito de miedo ser excesivo con la narración o en algunos aspectos gráficos, porque había tenido un proyecto anterior frustrado, que no conseguí vender, en el que había puesto muchísimo color y más atmósfera.
Para el segundo estoy probando e intentando arriesgar en eso, haciendo viñetas mucho mas pictóricas, pero que sigan siendo narrativas
¿Con qué otros guionistas te gustaría trabajar?
Me gustaría escribir mis propios guiones algún día. De hecho primero empiezo a trabajar con guionistas porque quiero aprender de ellos, pero cuando encontré a Zidrou, no me lo imaginaba. Lo primero que hago es leer la historia que ha escrito y quedo encantado con lo que hace, me gusta muchísimo y es un lujo trabajar y aprender con él. Si que sé que algún día me gustaría escribir, pero por el momento no me planteo nada mas que lo que estoy haciendo.
Eres profesor en la Escuela Joso ¿Qué consejos das a tus alumnos?
Que disfruten, que no sufran, que no tengan miedo, porque muchas veces se sufre cuando te pones a dibujar, pensando que no lo haces suficientemente bien y no es bueno, esa es la razón por lo que la mayoría dejan de dibujar.
Lo que les digo es, que simplemente disfruten, que se centren en cual es el lenguaje. Muchas veces se priman los aspectos técnicos cuando se dibuja y se olvidan que lo que están haciendo es contar cosas, que lo que han de hacer es contar historias. No es tan importante si han hecho una mano bien o no, que eso siendo importante, viene luego, lo primero es conectar, saber que están utilizando un lenguaje con el que van a narrar historias, tanto si pintan como si dibujan.
Intento sacarles de la cabeza lo de las bambas que corren mucho, primero tienes que entrenar y luego ya te pondrás unas bambas especiales, ya irás a los aspectos técnicos para mejorar, pero sobre todo, sé consciente de lo que haces y disfrútalo, sino no tiene ningún sentido.
Se dice que para vivir del cómic hay que entrar al mercado francés ¿tú ya lo has conseguido?
Con excepción de una clase semanal en la Escuela Joso sí, soy un poco lento todavía, pero se puede vivir del cómic, a lo mejor no puedes comprarte unas gafas nuevas, pero sí puedes vivir
¿Próximo proyecto?
Va a ser una historia ambientada en el Medievo, un cuento clásico, que habla sobre el miedo a la muerte y lo que estarías dispuesto a hacer para esquivar esta cita ineludible. Al protagonista se le plantea la posibilidad de la vida eterna, pero ha de pagar un precio.
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La piel del Oso Zidrou, Oriol Formato: Cartoné 24 x 32 cm, 64 pág., Color ISBN: 978-84-679-0914-2 PVP: 16,00€ |
Para descubrir más cosas interesantes acerca de la obra, así como un adelanto de la misma visita el minisite de La piel del oso.
oriolhernandez.blogspot.com.es
Con motivo de la publicación del segundo y definitivo tomo de Hágase el Caos, la nueva y emocionante serie de género negro de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí, hemos estado charlando con ellos sobre el trabajo diario de un profesional de la historieta y sobre cómo guionista y dibujante se coordinan y construyen a distancia la magia de un cómic.
Recordad que Felipe está en Madrid y Bartolomé en su Palma de Mallorca natal, por lo que o se entienden bien a distancia y haciendo uso de las nuevas tecnologías de la comunicación o tendrían que comprar un abono multiviaje para coger el avión.
Para que todo el mundo pudiera apreciar mejor este proceso, les pedimos unos cuantos recursos gráficos, algunos de los cuales ilustran este post.
-¿Cómo os organizáis el trabajo cuando empezáis una colaboración? ¿Cómo os comunicáis y con qué frecuencia?
Bartolomé: Somos del todo organizados: Felipe hace el guión y yo los dibujos. Así de simple. En serio; nos conocemos de hace ya muchos años y bastantes colaboraciones. Yo confío plenamente en su buen hacer y, doy por hecho, que él hace lo mismo con mi parte del trabajo. Antes de decidir un nuevo proyecto, Felipe suele proponerme sobre qué le gustaría escribir y acordamos, de entre sus propuestas, con cuál me siento más identificado y tiene más posibilidades de que acabe sintiendo como propia la historia como para motivarme a dedicarle meses, o años, de trabajo.
A Felipe y a mí nos separan muchos kilómetros y un mar de por medio, así que nuestra comunicación es vía correo electrónico. No coincidimos en muchos “bolos”, y cuando lo hacemos, la verdad es que no solemos hablar mucho del trabajo en que andamos metidos.
Felipe: Ya lo ha contado el maestro. Trabajamos bajo una especie de comunión mental en la que a veces está de más incluso el correo electrónico. Es lo bueno de trabajar únicamente con aquella gente en la que uno cree que algo así puede producirse.
-Bartolomé, ¿qué información recibes de Felipe al empezar el proyecto? ¿Te gusta recibir mucha información del guionista o prefieres realizar tú las tareas de documentación?
Normalmente, con la primera entrega del guión, me llega la documentación que Felipe ha recabado sobre algunos escenarios, personajes, objetos… No es demasiado exhaustiva. Son aspectos concretos: por ejemplo la portada de algún disco que el protagonista sostiene en sus manos, un edificio en el que estará recluido el protagonista, unos carteles que decorarán una estancia… Toda información es bien recibida, y me estimula a seguir indagando.
-Felipe, es evidente que el guión influye en el dibujo, pero ¿influye el dibujo en el guión? ¿Te planteas como guionista formas distintas de contar una historia según el dibujante con el que vayas a trabajar?
Por descontado que siempre tengo presente para quién estoy escribiendo. Y de ahí que trate de buscar, dentro de que seguramente tengo una melodía a la que soy más o menos fiel, una “respiración” diferente para cada autor. Es como si me asomara al mundo, del que tengo una idea más aproximada que preconcebida, a través de ojos diferentes en cada caso. Y en ese sentido Bartolomé me enseña a contemplarlo de una manera muy especial, y especialmente en estos trabajos que hacemos para Dargaud: él le confiere a ese universo un orden gráficamente aparente que enseguida se desvela tan incierto como inestable. Mi escritura, entonces, no hace sino acomodarse a ese patrón y es como si tuviera dos capas; en la más superficial, fluye con una cierta calma, pero en la más honda está llena de ruido y de torbellinos.
-Bartolomé, ¿Cuánto tiempo dedicas al estudio de los personajes principales? ¿Te gusta que el guión sea detallado en ese sentido o prefieres tener margen para crear la imagen del cómic?
Al principio hablamos sobre a quién imaginamos interpretando el papel de algún personaje en un pequeño ejercicio de casting que me ayudará a visualizar mejor cómo actúa el personaje. Por ejemplo, en el caso de Vanessa, Felipe me dijo que se imaginaba una mujer tipo Julianne Moore, y ha acabado pareciéndose más a un cruce entre Barbara Stanwyck y Betty Page. Confieso que no soy muy de dibujos preparatorios y me gusta meterme en harina rápido. Suelo comentar que con El sueño de México, el editor francés me pidió bocetos y estudios de personajes para incluirlos en la edición y tuve que hacerlos a posteriori. El guión viene también bastante acotado, pero ambos estamos de acuerdo en que no se trata de un corsé inquebrantable. Para mí es importante sentir que estoy dibujando también mi historia, que tengo libertad para interpretarla a mi manera.
-Felipe, ¿Te planteas mientras escribes el guión la historia en términos visuales? ¿Piensas y describes el aspecto que tendrán los personajes y los lugares, o prefieres que sea el dibujante el que los cree por su cuenta?
Soy incapaz de pensar una historia si antes no me visitan sus imágenes, unas imágenes a las que me he referido ya en alguna entrevista como un ovillo de uno de cuyos hilos (porque nunca sé cuántos lo conforman en realidad) tiro y tiro durante las páginas de las que dispongo sin llegar normalmente hasta el final del mismo. Pero luego me gusta que el dibujante se sienta cómodo, que sea coautor de esa tarea. Y, como Bartolomé señala, le proporciono las referencias justas, como el posible parecido de un personaje a un actor o algún detalle de ambientación, cualquier cosa que me parezca que tiene un valor narrativo “per se”, pero poca cosa, muy poca cosa… Y, por descontado, tiene libertad total para alterar mis observaciones.
-¿Cómo sería el proceso de trabajo individual de cada cual, y luego el proceso juntos como equipo?
Bartolomé: Como he explicado al principio lo nuestro es como un teletrabajo en el que ambos intentamos lo mejor de cada parte. La tarea del dibujante no es lo que se dice un deporte de riesgo: hay que sentarse cada día frente a un papel en blanco y dibujar, escanear, colorear, dibujar y dibujar…
Felipe: En lo individual, tanto por parte de uno como de otro, se requiere bastante soledad y no poca concentración para dar lo mejor de uno mismo, a sabiendas de que habrá que esperar a la siguiente obra para acercarse un poco más a esa materialización ideal de lo que uno concibe que es inevitable que no cristalice en esa misma forma. El resultado final como equipo dependerá en buena medida de la suma armónica de ambos retiros.
-Bartolomé, ¿Qué debe tener una historia para que te interese pasar meses trabajando en ella?
Lo esencial es que sea una historia con fundamento, como diría Arguiñano. Tras una primera etapa en que dibujaba cómics costumbristas hablando esencialmente de mis vivencias, con la madurez te vas haciendo más selectivo. No reniego de esos primeros trabajos, quizá más espontáneos, pero así como yo me considero un profesional del dibujo, hay profesionales de la escritura, y lo que ahora me interesa son buenas historias bien contadas. Aunque vaya en mi detrimento, cada vez le doy más importancia al guión y menos al dibujo.
-Felipe, ¿qué crees que aporta el estilo de dibujo a la historia de Hágase el caos?
Aparte de lo que he contestado antes, me gusta de Bartolomé su capacidad para conferir una atmósfera general a todo el volumen, dejando de lado cualquier estridencia. Él consigue que el lector entre en el relato como un paseante al que visualmente no se le advierte al abrir las páginas de lo que se va a ir encontrando en ese recorrido. Lo logra incluso conmigo, pese a que conozca de antemano las peripecias que me aguardan. Y que el lector juzgue por sí mismo, pero yo nunca salgo indemne de la caminata.
Y hasta aquí llega esta interesantísima entrevista con los autores de Hágase el Caos, esperamos que os guste tanto como a nosotros sus cómics y no dudéis en comentar con nosotros, a través de este blog, cualquier duda que os surja relacionada con su cómic y esta entrevista.
Lara Fuentes
Después del exitoso estreno de Pollo con Ciruelas, reproducimos íntegramente la entrevista que Marjane Satrapi hizo para Golem, la distribuidora que nos ha traído su nueva película a España.
-¿Era evidente, después de Persépolis, no volver a hacer una película de animación?
-Sí. Lo más interesante, en un proyecto artístico, es poder aceptar un reto, hacer cosas nuevas que no sabemos hacer. Realizamos una película de animación y aprendimos muchísimo; fue largo y duro, es verdad, pero disfrutamos mucho. Nos entusiasmaba la idea de enfrentarnos a algo nuevo. Vincent y yo funcionamos así, es nuestro motor, es lo que nos empuja.
-Sin embargo, Persépolis era una película de animación con la intensidad, la profundidad y la emoción de una película “normal”, y POLLO CON CIRUELAS, una película con actores de carne y hueso (en su mayoría), tiene la fantasía, la inventiva y la libertad de una película de animación.
-Para nosotros, POLLO CON CIRUELAS fue, desde el principio, como la continuación lógica y coherente de Persépolis. Primero porque el músico roto de amor es el hermano de mi abuelo, el comunista revolucionario y preso político del que hablaba en Persépolis. De hecho, volvemos a encontrar las flores de jazmín que flotaban en Persépolis y el cine del decorado de Teherán se llama “Persépolis”. También porque Vincent y yo no podemos olvidar el medio del que procedemos; somos dibujantes y utilizamos ciertas cosas de un medio de expresión natural para nosotros. También porque ambos tenemos una fe absoluta en el cine como forma de explorar el imaginario y el esteticismo. El realismo no nos interesa mucho. Para contar una historia, necesitamos ir más allá de la realidad. Para nosotros, el cine se basa en el sueño, el glamour, la fantasía, gracias a las películas que nos gustaron, desde El mago de Oz, pasando por el expresionismo alemán y Hitchcock, hasta Fellini. Es lo que nos hizo soñar, lo que despertó nuestras ganas de hacer cine, lo que queremos explorar y lo que homenajeamos.
-¿Qué le empujó a escribir la novela gráfica Pollo con ciruelas?
-El punto de partida es la historia del tío de mi madre, que era músico y murió en circunstancias oscuras que nadie conseguía aclararme. Fui a Alemania a ver al hermano de mi madre; él también es músico. Me contó que mi tío abuelo era un hombre notable, uno de los mejores instrumentistas de tar (un tipo de laúd iraní) de su época, y me enseñó fotos suyas. Era muy apuesto. Soy muy sensible a la belleza, y el bello rostro romántico de ese hombre me inspiró para contar una historia de amor roto. También sentía la necesidad de hablar de la muerte. Esuna idea que me persigue, me obsesiona, que no puedo aceptar. Hacía tiempo que quería convertirla en un libro, contar una historia nihilista: al final no queda nada, no hay redención. Cuando se acaba, ya está, se acabó. Ya lo dijo el poeta persa Omar Khayyam, al que cito en el película: “Tomo por testigo a mis dos orejas, nadie nunca pudo decirme / por qué me hicieron venir y por qué hacen que me vaya”. Este fue el punto de partida, el resto llegó solo. Hay invenciones, hay recuerdos, historias de familia. Sabía que la esposa del músico era muy pesada. Mi madre tenía una prima que bebía, fumaba, jugaba a las cartas y tuvo tres infartos. Me inspiré en elementos familiares, historias que había oído.
-POLLO CON CIRUELAS, al contrario de Persépolis, no es el relato de su vida. ¿Le fue más fácil adaptarlo para el cine?
-Sí, primero porque era un solo libro y no cuatro, y sobre todo porque no tenía el mismo peso afectivo. Con Persépolis, morí cien veces. Viví la historia, y volví a vivirla para escribir las novelas gráficas y para hacer la película. Volver a vivir el pasado me costó mucho. Y no digamos ver a los artistas gráficos dibujando como yo y dibujándome. Cuando veía una escena con mi abuela o mi tío, me emocionaba, pero no podía ponerme a llorar porque habría entorpecido el trabajo de los demás. Luego estaba el aspecto político, el régimen islamista, las acusaciones, las amenazas, la presión… También era la primera vez que no trabajaba sola. Fue una experiencia genial, pero me costó mucho porque me gusta controlarlo todo. POLLO CON CIRUELAS fue mucho más fácil, solo era una bella y triste historia de amor. Pero es verdad que cuando dibujé y redacté la novela gráfica, dije que el músico era el personaje más cercano a mí que había creado. Al ser un hombre, para mí es fácil esconderme detrás de él.
-¿A qué se debe esta proximidad con el personaje del músico?
-Me siento muy cerca de la historia, y hago mía la pregunta de qué es un artista. Un artista es un ser magnífico y un tremendo egocéntrico, narcisista. Ser consciente de eso ayuda a avanzar.
También está la faceta romántica. Durante más de veinte años, este hombre tocó para la mujer a la que perdió, convencido de que pensaba en él. Cuando por fin la encuentra y ella no le reconoce – de hecho, finge no reconocerle porque es demasiado tarde – todo carece de sentido, ya no puede tocar. Ningún instrumento podrá devolverle el sentimiento que alimentó durante veinte años.
-En la película, el tar se convierte en violín…
-El tar es un instrumento muy particular, con una forma singular y un sonido especial. No queríamos que esa vertiente excepcional atrajerala atención. Elinstrumento en sí no es importante, solo es un pretexto para contar algo. El violín está muy presente en la música tradicional iraní y es más universal.
-Sin embargo, es muy fiel a la novela gráfica, a la estructura con flash-backs, a los saltos hacia delante en el tiempo, a la elipsis. Cada uno de estos episodios que rompe la continuidad del relato tiene una estética diferente. ¿Tardaron mucho, Vincent Paronnaud y usted, en ponerse de acuerdo acerca del estilo que tendrían estas “escapadas”?
-Efectivamente, el libro tenía una estructura múltiple, lúdica, y era indispensable que apareciera enla película. Nosdivirtió mucho, a Vincent y a mí, jugar con las posibilidades, las proposiciones, los estilos que nos habían hecho soñar en el pasado. Queríamos hacer una película que, según avanzara, se tomase cada vez más libertades con el realismo. Nos gustó la idea de rodar una gran película de amor, un melodrama al estilo de Douglas Sirk, pero con humor.
-La película oscila entre lo burlesco y la emoción, la fantasía y la gravedad, han jugado a mezclar géneros cinematográficos.
-Nos divertimos pasando del estilo sitcom al melodrama italiano, apropiándonos del cine fantástico y haciendo un guiño a Méliès. Era divertido, pero también reflexionamos. Debíamos pasar de un estilo a otro sin que se notara. Enseguida nos pusimos de acuerdo acerca del tratamiento de las secuencias. Vincent y yo hablamos mucho, dibujamos y luego intentamos acercarnos lo más posible a lo que habíamos imaginado. No es difícil, los dos tenemos el mismo gusto estético. Más aún, solemos imaginar lo mismo.
-Sin embargo, sus universos gráficos son muy diferentes.
-Es verdad, Vincent es mucho menos sobrio que yo, más barroco, abundante, pero nuestros universos se complementan. Compartimos muchas cosas: la faceta lúdica, la mirada humorística y carente de ilusión con que contemplamos el mundo y las personas que nos rodean. A menudo reaccionamos de igual modo ante una situación, un comportamiento: nos quedamos boquiabiertos. Los dos somos admiradores de Dostoievski, y como él, creemos que todo el mundo es bueno y malo ala vez. Esfácil odiar a Raskolnikov al principio, pero al final se siente compasión por él. Faringuisse, la esposa de Nasser-Ali, a la que da vida Maria de Medeiros, es una mala mujer, pero al final acaba por parecernos guapa y se la quiere porque se la entiende.
Además, Vincent me hace reír. Funcionamos porque somos diferentes y, por lo tanto, complementarios. Es difícil definir quién hace qué. En el plató nos repartimos las tareas; Vincent se ocupa del encuadre, de la luz y de los movimientos de cámara, y yo, de los actores, del vestuario, dela interpretación. Perono es del todo verdad porque siempre intercambiamos opiniones. Es un trabajo en común, aunque lo mejor es que seguimos sorprendiéndonos mutuamente.
-Ha dicho que para el papel de Nasser no había nadie mejor que Mathieu Amalric, ¿por qué?
-Mathieu tiene la locura, la fantasía requerida, los ojos, la fuerza y los nervios necesarios. No podía ser otro, es un actor de mucho talento. Puede pasar de Desplechin a James Bond y, encima, tocar el violín. Es un hombre abierto, muy dispuesto. De los 46 días que duró el rodaje, estuvo 44 en el plató, concentrado y paciente.
-¿Cómo se le ocurrió contar con Isabella Rossellini?
-Es una artista, una mujer fuera de lo común. La llamé y me dijo que sí inmediatamente, sin leer el guión. Es la que más nos impresionaba y empezamos a rodar con ella. Ha hecho cosas increíbles, como Blue Velvet. Pero es una mujer simpatiquísima, siempre dispuesta a reírse. Le daba miedo rodar en francés con Mathieu porque acababa de ver una película suya y le había deslumbrado.
- ¿Jamel Debbouze, Chiara Mastroianni y Edouard Baer?
-Jamel es de una inteligencia extraordinaria. Hacía tiempo que tenía ganas de trabajar con él. Quería que hiciera varios papeles o, mejor dicho, el mismo personaje que reaparece bajo diversas formas, como ocurre en los cuentos.
Quiero mucho a Chiara, ya habíamos trabajado juntas en Persépolis. Tiene potencial de mujer fatal con tintes sarcásticos y me alegré mucho de que aceptara, aunque fuera para un papel pequeño.
En cuanto a Edouard Baer, era el Ángel dela Muerteideal. Por muy chocante que sea la muerte, forma parte dela vida. Paranosotros, el Ángel dela Muerteno es un viejo sabio que lo sabe todo. Imaginamos a alguien más bien joven, un poco mundano, un poco indolente, que hace su trabajo y que, de vez en cuando, traba amistad con alguien y le pesa tener que cumplir su cometido.
-¿Y Golshifteh Farahani?
-La conozco desde hace mucho tiempo porque su marido y yo éramos amigos de infancia. POLLO CON CIRUELAS transcurre en los años cincuenta, durante el golpe de Estado concebido por Estados Unidos porque Irán fue el primer país de la zona en nacionalizar el petróleo. Su personaje está en el centro de la película y se llama Irane, o sea, Irán. Es el amor perdido de Nasser y se llama Irán. Es el sueño de un Irán desaparecido, de una democracia que hubiera podido ser, el sueño de un mundo mejor. Solo ella podía interpretar a Irane. Es tan guapa que deja sin palabras, además de ser una maravillosa actriz con una increíble fuerza emocional.
-¡Ah, Maria! Me gusta su recorrido, que solo trabaje en lo que le gusta. Estaba rodando en Canadá cuando le ofrecí el papel. Aceptó al día siguiente. Enseguida entendió la complejidad y la belleza del personaje, y no dudo en afearse para el papel. Tiene mucha fuerza y siempre cuenta historias increíbles. En realidad, conseguimos el reparto en una semana, y en cuanto al equipo técnico, tampoco tuvimos problemas. Volvimos a trabajar con el músico Olivier Bernet y el montador Stéphane Roche, de Persépolis.
-Cuando se estrenó Persépolis, dijo que siempre se acordaba de la montaña con la cima nevada que domina Teherán, y que nunca dejaría de echarla de menos. También aparece en POLLO CON CIRUELAS.
-La tengo grabada en el corazón. Hablo de lo que conozco. El ambiente de POLLO CON CIRUELAS es el mismo de donde procedo. En los años cincuenta, Irán estaba muy occidentalizado. Por eso los muebles de la casa de la película son occidentales. Más allá de la estética de la película, es una forma de decir algo, sobre todo en una época como la actual, en que se considera el multiculturalismo un fracaso. Ni que todos los iraníes fueran iguales, o todos los franceses. No tengo nada que ver con un Guardia Revolucionario, comprendo mejor a un francés. No se trata de un país, de un idioma, de una religión, sino de seres humanos.
La película trata de multiculturalismo, aunque cuenta ante todo la historia de personas capaces de morir de amor. Es maravilloso rodar en Alemania una historia que transcurre en Irán, con Isabella, una actriz italiana; Maria, una portuguesa; Golshifteh, una iraní; Rona, una rumana; Serge Avedikian, de origen armenio; Jamel, de padres marroquíes; Mathieu, Chiara… y que sea una película francesa.
Y para empezar el jueves como se merece, la segunda parte de la entrevista que Marisol Hernández le hizo a Mateo Guerrero durante el pasado Salón del Cómic de Barcelona.
Mateo Guerrero, autor de sobra conocido por el mercado español (Turo, Beast), empezó trabajando en la revista Otaku de Norma Editorial y se dio a conocer con Crónicas de Mesene. Poco después dio el salto al mercado americano y francés, donde se consolidó como un gran dibujante, con un estilo muy personal y rico en detalles.
A continuación descubriréis sus influencias, guionistas preferidos, cómo Mateo consiguió publicar en Francia con sus propios guiones, muchos más secretos de Turo y unas geniales páginas a lápiz que amablemente nos ha cedido el autor para publicar con esta entrevista.
Mateo, ¿cómo consigues publicar una obra con tu propio guión en Francia? Tengo entendido que es algo bastante difícil para un español.
Como no soy francófono y no soy guionista, siempre he sido un dibujante, lo que tuve que hacer es presentar el guión completo del primer libro y la estructura de la serie completa y luego cruce los dedos y esperé a que el editor entendiese lo que le quería contar. Al final parece que lo entendió, gracias a Dios.
En Turo vemos claros homenajes a El Señor de los Anillos, como una escena que podría llevarnos a las puertas de Moria y algún personaje que podría rememorarnos a Star Wars. ¿Son guiños premeditados?
Lo que comentas de las puertas de Moria, es porque el libro lo empiezo por un chiste, que es colocar una típica escena de grupo de rol entrando en una mina, en unas ruinas, no hay nada más típico en la fantasía que eso y en tres páginas me cargo a todos los personajes. Era una forma de decir, voy a daros lo más típico, pero en tres páginas.
En la siguiente ya me encuentro con Turo y ya empezamos a contar la historia.
Estéticamente está claro que tanto El Señor de los Anillos, como Star Wars son dos referentes estéticos preciosos, que me encantan y no veo la necesidad de huir de ellos.
Hay que buscar tu propio toque, pero es bueno partir de unas estéticas tan depuradas como son las de estas dos sagas.
Algunos de los personajes de Turo, según cuentas en los extras, son personajes que tienes desde hace años. ¿Cómo y cuándo decides tirar adelante el proyecto?
Yo soy de la Línea de la Concepción, que es un pueblo vecino de San Roque, donde se llevan haciendo actos relacionados con el cómic desde hace casi 20 años. En el 2008 me dieron el premio Carlos Pacheco por mi trayectoria y parece una tontería, pero tenía ya 31 años y cuando me di cuenta que me estaban dando un premio por mi trayectoria, me hizo plantearme el tiempo que llevaba trabajando y que llevaba contando las historias de otros guionistas, muchísimo tiempo. Siempre he tenido la inquietud de escribir, pero solo había podido escribir en la etapa de la revista Otaku, al principio y poco más, y decidí que era el momento de intentarlo.
Lo primero que hice fue rebuscar en los cajones de ideas. Procuro siempre ir tomando notas, y encontré alguna historia corta, con algunos personajes interesantes.
Tenía otras historias de otros géneros, pero pensé que como llevaba tantos años haciendo fantasía, prefería saltar con red, es decir, hacer algo en el género que me siento más cómodo.
Después de leerme todas las historias que tenía empezadas y sin acabar di con Turo.
¿Cuántos álbumes veremos de Turo? ¿Cuándo saldrá el siguiente?
La serie van a ser cuatro álbumes franceses, el tercero sale este verano en Francia y el cuarto saldrá al final del invierno. Espero que para el Salón del Cómic de Barcelona del año que viene ya tengamos el segundo tomo, con el tercer y cuarto álbumes franceses, de la mano de Norma Editorial
¿Con qué guionista te gustaría hacer un álbum?
Con muchísimos. Me gustaría Dufaux, las historias que cuenta son muy interesantes, Serge Le Tendre, el autor de La búsqueda del pájaro del tiempo, un autor del que me encantan las historias que hace, Fabien Vehlmann el guionista del Marqués de Anaon, un guionista que me llama mucho la atención lo que está haciendo.
Cambiando de mercado sería muy divertido hacer algo con Chris Claremont o con Alan Davis. También me gusta mucho el cómic de superhéroes.
Casi toda tu obra se centra en el género de fantasía, ¿te gustaría hacer incursiones en otros géneros en solitario?
Claro, me encantaría hacer alguna cosa de género negro, de género histórico o ciencia ficción y espero que poco a poco en los próximos años me pueda quitar la espina de trabajar en otros géneros.
¿En qué proyectos, además de Turo, estás trabajando ahora?
Ahora mismo estoy hablando con varios guionistas franceses para hacer cosas y tengo algún proyecto encauzado, pero de momento no estoy trabajando en ello.
Estoy centrado en terminar Turo, con el que llevo ya tres años y pico, y vamos a intentar acabarlo lo mejor posible.
Y para acabar, ¿qué les dirías a todos aquellos lectores que te son fieles desde tu etapa en Crónicas de Mesene?
Que les agradezco mucho que cada vez que saco un libro se acerquen a ver qué es lo que estoy haciendo y qué es y, que aunque sea un proyecto con otros personajes, que no se sientan defraudados y sigan apoyándome.
Marisol Hernández
Mateo Guerrero es un autor de sobra conocido por el mercado Español. Desde sus inicios en la revista Otaku de Norma Editorial, con un marcado estilo manga, hasta su participación en la exitosa serie Crónicas de Mesene, Mateo cosechó un buen número de seguidores en España. Poco después dio el salto al mercado americano y francés, donde se consolidó como un gran dibujante, con un estilo muy personal y rico en detalles.
El pasado Salón del Cómic de Barcelona, se presentó en España su primer proyecto como autor en solitario. Turo cuenta una historia de fantasía, género en el que Mateo Guerrero nada como pez en el agua, y cuenta con las dosis justas de épica, sentido del humor e intriga.
Con la intención de charlar un poco sobre esta nueva faceta profesional, le hemos hecho una entrevista, que lo descubre como una persona amable, humilde y que sobre todo disfruta de lo que mas le gusta, los tebeos.
Empiezas tu trayectoria profesional en la revista Otaku de Norma con tan solo 19 años y con Turo publicas tu primera obra en solitario. ¿Cómo describirías tu trayectoria?
De una mejoría lenta. Empecé muy jovencito y tuve que aprender el oficio por el camino y desde entonces hemos intentado ir mejorando poco a poco y creo que lo he ido consiguiendo.
De esa trayectoria, ¿cuáles crees que han sido los momentos claves?
Creo que hay un antes y un después de Crónicas de Mesene, porque fue la serie con la que aprendí el oficio, con la que me puse unos plazos de entrega, trabajé sobre la historia de un guionista y me tuve que adecuar al guión y a la narrativa para poder contar la historia.
Este fue un momento en el que aprendí muchísimo, además en una obra que conectó muy bien con el público. Diría que fue el punto clave de mi evolución.
Si Crónicas de Mesene fue una de tus obras más aclamadas, ¿por qué dejaste de dibujarla?
Porque en España es muy difícil sacar un tebeo que te permita vivir de él y al final de la segunda etapa, tuve que plantearme trabajar para el mercado extranjero y comencé a colaborar para algunas editoriales americanas.
Abandoné la serie con mucha pena, porque eran personajes que me encantaban y todavía Roke y yo tenemos muchas historias que contar sobre esta serie.
¿La retomaréis?
Siempre he mantenido la esperanza de poder volver, aunque hoy en día lo que haría sería volver a contar la historia de Mesene, más que continuarla donde la dejé.
Pero es algo, que ahora mismo, a corto plazo, veo imposible.
Has trabajado con guionistas para el mercado francés, español y americano, ¿cuáles son las diferencias entre ellos?
En el mercado americano lo más importante son los plazos, tienes que ajustarte a los plazos de entrega, dando una calidad razonable en ese plazo.
En el francés lo más importante es la calidad, hay que dar siempre la máxima calidad posible, tienes que dar todo lo que puedes en cada página.
El cómic español la ventaja que tiene es que estás haciendo un cómic en el que los lectores españoles van a entender muy bien lo que quieres hacer. Es un público que es muy agradecido porque, acostumbrado como está a recibir cómics hechos para otros mercados, cuando haces tebeos directamente para ellos los reciben muy bien.
¿En cuál te gustaría seguir publicando?
De momento en el mercado francés, porque me siento muy cómodo y me gusta mucho el formato.
¿Por qué motivo abandonaste Les Humanoïdes en Francia y cambiases de editorial?
Por la crisis que sufrió la editorial en el año 2008. Tuvo una crisis financiera importantísima y casi dejaron de publicar cómics. Además mi editor abandonó la editorial.
Poco después me surgió la posibilidad de trabajar con Le Lombard, que es una editorial más importante que Les Humanoïdes, y afortunadamente el editor con el que contacté y empecé a trabajar era de mi generación y teníamos referentes parecidos. Desde entonces trabajo muy a gusto en Le Lombard.
Cada vez sois mas, aunque seguís siendo un grupo reducido, los autores españoles reconocidos por vuestra calidad en el mercado franco-belga, ¿qué crees que aportáis a este mercado?
Creo que los dibujantes españoles, en su mayoría, damos un mínimo de calidad superior al que encuentran los editores franceses en sus propios caladeros de artistas.
El grupo de todos los dibujantes españoles que trabajamos en Francia estamos enamorados de los cómics y eso se nota en nuestro trabajo. Es tan difícil llegar a ser dibujante de cómics español trabajando allí, que todos hemos superado muchas trabas. Para lograrlo tienes que querer mucho el medio y eso se ve reflejado en nuestro trabajo.
En tu estilo de dibujo, inicialmente muy próximo al manga, se ha producido una clara evolución, lo que en Turo es evidente, donde encontramos escenas de acción muy próximas al manga y diseño de fondos muy próximos al estilo franco-belga. ¿Ha sido premeditada o es una necesidad de las historias?
Empecé muy jovencito en la revista Otaku en el año 1995 y en 16 años trabajando se aprende muchísimo. He ido buscando y encontrando mi propio camino, mi propia forma de hacer las historias.
Estoy trabajando en un mercado como el francés, al que me tengo que adecuar. El mercado francés tiene un ritmo narrativo propio, que se desprende de su propio formato, al que me tuve que acostumbrar.
En cuanto al estilo de los personajes, también, poco a poco, voy viendo que me apetece introducir ciertos rasgos, ciertas facciones, ciertas expresiones, que no son tan propias del manga.
Lo veo como un proceso de maduración personal como creador. No ha sido una imposición, nadie me ha dicho “tienes que cambiar tu forma de trabajar”, sino que ha sido algo que me ha ido apeteciendo poco a poco.
Marisol Hernández.
El arte del cómic ha ido evolucionando con los años y en las últimas décadas ha empezado a diversificarse tanto en géneros como estilos a una gran velocidad. Dos de los géneros que han ayudado más al cómic a ser aceptado por el público adulto posiblemente hayan sido el reportaje periodístico (como las obras de Joe Sacco) y las memorias autobiográficas (como las de Alison Bechdel), pero es la mezcla entre ambos la que parece haber conectado mejor con la mayoría de lectores. Prueba de ello son dos obras consideradas ya un clásico: MAUS de Art Spiegelman y PERSÉPOLIS de Marjane Satrapi.
Una de las obras más recientes que mezcla esos dos géneros es UNA JUDÍA AMERICANA PERDIDA EN ISRAEL de Sarah Glidden. Una obra donde la autora aprovecha un viaje a Israel para poner a prueba sus propias convicciones y conocer directamente el conflicto israelí-palestino.
Aprovechando su visita al pasado Salón del Cómic de Barcelona le hicimos esta interesante entrevista en la que nos habla de su obra, así como del proyecto que tiene ahora entere manos. Os recordamos que en CIMOC.COM podéis encontrar dos reportajes totalmente gratuitos que Sarah Glidden hizo durante su viaje para el próximo proyecto: ESTADO DE PALESTINA y SALA DE ESPERA.
¿Por qué elegiste hacer cómics autobiográficos?
Cuando decidí probar de hacer cómics, me pareció que una forma lógica de practicar sería intentar hacer un cómic cada día sobre algo que me hubiera ocurrido. Después de varios meses haciendo estos cómics para practicar, me vinieron las ganas de hacer proyectos más grandes. Seguir con las memorias me pareció lo más lógico. Me encanta leer ficción, pero escribirla es algo que aún no he intentado. ¡Puede que algún día! Pero por ahora, me gusta el mundo de la no-ficción y las memorias.
Viajaste a Israel con el programa Birhtright (Derecho de nacimiento). ¿Puedes explicarnos en qué consiste?
Birthright-Israel es una fundación que subvenciona viajes de diez días para jóvenes judíos (entre 17 y 27 años de edad) de todo el mundo. La gente que aporta los fondos es gente que está preocupada porque los jóvenes judíos están perdiendo su conexión con Israel y no tienen interés en mantener un estilo de vida en el que el judaísmo tenga un papel importante. Así que esperan que ese viaje a Israel despierte ese interés en el judaísmo. Siempre vi Birthright-Israel como propaganda, así que quise ir para ver cómo enfocaban el conflicto israelí-palestino y entonces hacer un cómic con el resultado.
¿La gente de Birthright sabía que ibas a hacer un cómic del viaje?
Sí, fui muy transparente y les dije que haría un cómic desde el principio. No tenían ningún inconveniente y no intentaron censurarme.
¿Qué te impresionó más del viaje?
Hubo muchas cosas que me impresionaron… ¡tendrás que leer el libro para descubrirlas!
¿Crees que la paz será posible?
No soy una experta en el conflicto israelí-palestino, así que no puedo decir nada que tenga más autoridad que cualquier otra persona normal y corriente. Pero todo es posible. Por supuesto, espero que pueda haber una solución pacífica en el futuro cercano.
¿Recomendarías a otros este viaje?
Nunca le diría a nadie que no debería viajar cuando tuviera la oportunidad… Creo que viajar puede ayudarnos a aprender más sobre otra gente con la que compartimos el planeta. Pero sí que le diría a cualquiera que decidiera ir en un viaje de Birthright-Israel que aprovechara para quedarse en la región más días de los diez subvencionados (se puede cambiar el billete de vuelta sin ningún recargo). Estarás solo, sin el grupo y los guías, y podrás ver el país, y los países y territorios aledaños sin el filtro de Birthright-Israel, el cual, obviamente, te dará una perspectiva limitada. También recomendaría visitar Cisjordania, por donde viajar es realmente muy seguro.
En el libro, te encuentras con varios judíos americanos que han hecho la Aliyá, instalándose definitivamente en Israel. ¿Estuviste tentada de hacerlo tú también?
No. No querría ser ciudadana de Israel. En cambio, sí me he planteado hacerme ciudadana de Canadá.
¿Cómo fue volver con Jamil, tu pareja?
¡Lo siento, pero eso es demasiado personal! No suelo responder a preguntas sobre mi vida personal.
¿Cómo encontraste editor?
¡De hecho tuve mucha suerte y mi editor me encontró a mí! Empecé a publicar el libro yo misma como minicómics (creo que en Europa los llamaríais “fanzines”) y me puse a vender los dos primeros capítulos en una feria de Nueva York. Un editor de Vertigo estaba buscando nuevos talentos en la feria y se encontró con mis cómics, que eran unas simples impresiones en blanco y negro grapadas. Vi que llevaba una identificación que ponía DC Comics y pensé que no le interesarían. Creía que DC Comics solo publicaba superhéroes, así que cuando los compró y se fue, no pensé más en ello. Dos días después me mandó un e-mail y me dijo que Vertigo (un sello de DC) estaba interesado en publicar la obra completa. ¡Me quedé muy sorprendida! Ese es el tipo de cosas que uno nunca espera que le pasen a él, como en un cuento.
¿Por qué más tarde fuiste a Irak?
Para mi siguiente obra viajé con unos amigos periodistas a Turquía, el norte de Irak, el Líbano y Siria, con la intención de documentar su forma de trabajar y hacer un libro sobre cómo trabajan los periodistas. Siempre me ha interesado saber cómo se hace un reportaje, así que me dejaron que les acompañara y que, básicamente, hiciera un reportaje sobre sus reportajes. Su objetivo para este viaje era investigar las consecuencias de la guerra liderada por los EE UU en Irak y cómo había afectado a la población, tanto a los iraquíes que se habían quedado como a los que se fueron a Siria como refugiados.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Aparte del libro mencionado, tengo pensado hacer algunos cómics cortos.
Entrevista realizada por Marisol Hernández.
Hablar de Milo Manara, es hablar de uno de los grandes de la narración gráfica, posiblemente el que mejor ha dibujado a las mujeres. En esta entrevista, realizada durante el pasado Salón del Cómic de Barcelona, descubrimos a un hombre cultivado, con unas ganas tremendas de vivir la vida, comprometido y que, con sus 70 años, no ha perdido un ápice de ilusión por la vida.
En su carrera como dibujante, ha tenido grandes compañeros de aventura entre los que destaca Hugo Pratt, del que nos hace una remembranza cargada de afecto y con la que nos permite conocer a quien fue otro de los grandes del cómic.
Apasionado y apasionante, Milo Manara, nos proporciona motivos de reflexión mediante sus palabras, y concluye la entrevista con su visión de Los Borgia, su última obra publicada en España, con guiones de Jodorowsky. Una visión con la que podremos realizar una segunda lectura, en la que sin duda ganará en interés.
¿Cómo definiría el erotismo Milo Manara? ¿Y cómo considera que ha evolucionado en los últimos años?
La verdad es que esta es una pregunta enorme. Yo definiría el erotismo como lo hacían los antiguos griegos, Eros contra Tanatos. El Eros es la fuerza vital, es la que permite que los árboles florezcan en primavera, la que permite que la vida siga existiendo, que las mujeres tengan la gran capacidad de seducción que tienen frente a los hombres; desde luego, es la que permite que haya uniones entre hombres y mujeres y que de ahí surjan los niños. El erotismo es la energía que mueve el universo.
Dante Alighieri, el poeta italiano que escribió la Divina Comedia, acabó cada uno de los tres actos de que consta la con la palabra “estrellas”. Habla de que salimos y contemplamos las estrellas y cuando acaba el canto del Paraíso, dice que el amor es la fuerza que hace girar al sol y a todas las demás estrellas en el firmamento.
Los griegos utilizaban una única palabra para definir el amor físico y el amor espiritual, y esa palabra es la energía que mueve las estrellas, como ya se ha dicho.
También está la figura de Shiva de la mitología Hindú con su danza perenne, que es la que mueve el universo, y una de las grandes historias de amor. Uno de los grandes símbolos eróticos es su relación con Parvati, que es de sobra conocida.
Por tanto, erotismo equivale a vida. Poco a poco, según vamos envejeciendo, el erotismo, el Eros, se va debilitando y el Tanatos va siendo más fuerte. Llega el invierno y con él cae la noche. La verdad es que, aunque eso sea lo que se dice, no es cierto que con el paso del tiempo, que con la edad, se vaya calmando el apetito sexual o el erotismo, se calma quizás la forma de percibirlo.
Ahora, al llegar a determinadas edades, se empieza a prestar mas atención a la seducción en sí, cobra mayor importancia no tanto el acto físico, como un acto mucho más contemplativo, que sigue teniendo una gran fuerza, en el que el Eros conserva su energía intacta a pesar de la edad , a pesar de que se llegue a edades como la mía, de 70 años e incluso más.
Creo que el principal cambio que se ha producido en cuanto a la concepción del erotismo, se produjo entre 1968 y 1970, hubo un cambio en las tendencias y en las tradiciones de la sociedad. Se pasó a una serie de libertades, y esas libertades incluyeron las libertades sexuales.
A primeros de los 60, e incluso a finales del los 50, en Europa estábamos más cerca las sociedades de los talibanes, que de los hombres que somos hoy en día. Las vestimentas de aquella época, las relaciones interpersonales, sobre todo entre estudiantes, han evolucionado muchísimo con el paso del tiempo. Han ido cambiando las costumbres, ha sido más un cambio de costumbres que de políticas, pero ha sido un gran cambio. Este cambio, ayudado por cierta libertad en el comportamiento sexual, ha favorecido el desarrollo, no solo de este nuevo tipo de relaciones personales , sino de la literatura de carácter pornográfico y de los cómics de carácter pornográfico.
Hay un libro titulado en italiano Porci con le ali que ha sido, en gran medida, la base de la evolución de las relaciones eróticas entre los distintos géneros, sobre todo en las parejas de jóvenes, en las que ha habido un impulso a favor del desarrollo.
Creo que hoy en día incluso el erotismo sirve para impulsar el descubrimiento de nuevos avances tecnológicos. La pornografía fue la primera utilidad que se le dio a las fotografías sacadas con las máquinas Polaroid. La primera utilidad que se le dio a las cámaras de video, fue rodar películas porno, porque antes, con las cámaras tradicionales de cine, había que llevar esas películas a revelar y nadie tenía muchas ganas de hacer una película pornográfica si luego tenía que llevarlas a revelar y tenían que pasar por las manos de otra persona. El primer uso que se le ha dado también a internet ha sido la pornografía, y eso demuestra el deseo y la necesidad que tenemos los seres humanos de sexo, de la pornografía y del erotismo.
A esta pregunta que me has planteado se pueden dar dos tipos de respuesta, una respuesta seria, apasionada y partícipe, y una respuesta puramente comercial. Si alguien te pregunta “¿quieres porno?” y te das dos kilos de revistas, ya está, ya has cubierto directamente la necesidad y ese es un tipo de respuesta, que es la comercial. Pero si realmente quieres responder de una manera más delicada y partícipe, tienes que pensar en el distinto grado de implicación que puede haber.
El cambio que se ha producido en la concepción del erotismo, es sobre todo mas de carácter comercial, que de calidad, y espero que los dibujos y los cómics sean algo que permita apelar al erotismo de las capas superiores del intelecto, más al intelecto que al cuerpo. Más que nada lo digo porque con el dibujo tienes que hacer un ejercicio, tienes que creerte que esos dos trazos que estás haciendo, esas dos imágenes, son en realidad dos cuerpos, necesitas un grado de participación mayor que en el caso del cine o de la fotografía, donde realmente ves reflejados dos cuerpos humanos. Necesitas, en el caso del cómic, una intermediación, necesitas que tu intelecto imagine que lo que está viendo son realmente dos cuerpos, por tanto, repito, creo que los dibujos se dirigen al plano superior de la psique, el grado de erotismo está en la parte superior de nuestros cerebros y yo creo que ese es el papel que deben desempeñar.
En cualquier caso quiero que sepáis también que cambiaría absolutamente todas las imágenes pornográficas que hay en internet por un solo dibujo de Moebius.
Una de sus mejores obras es Verano Indio ¿Cómo fue su relación con Hugo Pratt?
La verdad es que mi relación con Hugo Pratt fue una relación enorme, una amistad prácticamente fraternal, en la que él desarrollaba el papel del hermano mayor. Sentía gran confianza al estar conmigo, porque él es veneciano y como buen veneciano le encantaba hablar con todo el mundo en su dialecto, si era posible. Estaba orgulloso de su lengua, porque, de hecho, el dialecto veneciano es prácticamente una lengua en sí misma, igual que lo es el dialecto napolitano. En Italia hay una gran diferencia en la forma de hablar nuestra lengua en las distintas ciudades, y cada uno está orgulloso de su forma de hablar y más orgullosos que ninguno están los venecianos de su dialecto, de su forma de hablar. Más que nada porque Venecia está separada del continente por una franja de mar y es una de las ciudades más bonitas que existen, Pratt como buen veneciano estaba orgulloso de su venecianidad, si es que se puede decir así.
Como yo vengo de una ciudad cercana a Venecia, nosotros hablábamos en el dialecto véneto y el podía hablar conmigo en su dialecto natal y se sentía realmente muy cómodo. Podía hablar tranquilamente conmigo, porque sabía que le iba a entender. Además, también como buen veneciano, Pratt no tenía carnet de conducir y yo sí, así que yo era el que ponía a su disposición tanto el coche, como el carnet para nuestros viajes por toda Europa.
Viajar con él era realmente muy divertido, porque era un tipo extraordinariamente simpático, aunque también era muy difícil y duro, porque para él, la libertad primaba por encima de todas las cosas, y no soportaba que se le pusiera ningún tipo de límite a su libertad. Siempre decía que lo que más le gustaba de mí, es que yo siembre sabía cuando tenía que largarme y dejarle solo y que siempre me iba antes de que las cosas saltaran por los aires, antes de que hubiese algún tipo de problema.
Recuerdo también que cuando veníamos a España en nuestros viajes, justo antes de volvernos de vuelta a casa, lo último que hacíamos siempre era ir a comprar cintas de música, casetes, porque en aquella época no había CD. En el caso de España, nos comprábamos por ejemplo todas las obras de Manuel de Falla, “El sombrero de tres picos”, “El concierto de Aranjuez”, etc, y las poníamos a todo volumen en el coche, para llevarnos en nuestro viaje de vuelta un pedacito de España que nos acompañase en el trayecto.
Él, además, había vivido muchos años en Argentina y hablaba gallego, no castellano, sino el gallego que dicen los argentinos. Cuando íbamos a locales de cante hondo siempre preguntaban si alguien tenía alguna petición y él intervenía y decía: “Sí, quiero algo de caracoles, serrana, etc.“ y le decían es usted argentino y sabe de lo que habla. No era argentino, pero había aprendido a hablar castellano en Argentina y lo hablaba perfectamente, pero con ese acento. También hablaba muy bien francés, inglés e incluso suajili, se sentía como en casa en cualquier rincón del mundo.
Además era un hombre voluminoso, digamos que grueso, era un gran comedor y cada vez que íbamos a un restaurante, bien fuera un restaurante oriental o un restaurante de tapas, siempre pedía la carta, la miraba y decía: “Póngame dos de todo lo que hay en la carta”. Era un gran comedor y eso le llevo quizás a una muerte prematura, no había cumplido ni siquiera 70 años, tenía 68 o 69, no estoy seguro, pero es que era un hombre sin normas, sin límites, bebía, cantaba, fumaba, comía, hacía todo lo que le venía en gana, era un espíritu libre, era un gran hombre y un gran compañero, con un carácter un tanto anárquico.
La verdad es que tengo que reconocer que buena parte de mi visión del mundo deriva de todo lo que me enseño Hugo Pratt.
En cuanto a nuestra colaboración, él tenía muchísimos guiones y muchísimas historias que no tenía tiempo de dibujar, y creó dos de esos guiones para mí. Incluso teníamos un tercero, que lamentablemente no acabó de desarrollarse, no acabamos de plasmarlo, y fue una pena. Pero las aventuras que vivimos, me satisficieron mucho, y lamento que no se pueda continuar ese último proyecto, pero ambos disfrutamos enormemente de nuestra colaboración mutua.
¿Por qué nunca llego a hacer una película con Fellini?
Yo soy un hombre de diseño, no me he planteado nunca dedicarme al cine. Fellini nació como dibujante, sentía una gran pasión por el dibujo, y ese era nuestro punto de encuentro. Jamás se me pasó por la cabeza dedicarme al cine.
Sí colaboré con Fellini, hice varias cosas con él, como carteles para algunas de sus películas. Él incluso escribió el guión para dos cómics que yo dibujé, aunque el participó mucho en todo el proceso. Asistí también al rodaje de muchas de sus películas y era una relación muy especial, era una situación muy especial la que se vivía allí. Pero hacer cine es algo que no se me pasa por la cabeza.
¿Cuál cree que debe ser el papel del cómic en la sociedad y en qué medida puede cambiar conceptos?
No sé si el cómic tiene la posibilidad de cambiar la sociedad, pero cuando empecé a hacer cómic, pensaba que el arte figurativo ya no tenía ningún papel en la sociedad o casi ningún papel en la sociedad. Yo comparo el arte figurativo con los caballos, durante siglos y siglos los caballos fueron la única forma de moverse, la única fuente de energía, el único arma en la guerra y, posteriormente, con la invención del motor, el caballo pierde su papel. Aún hay caballos, aún nos divertimos con ellos, pero en la sociedad ya ha pasado su tiempo, con el motor, ya no son necesarios. Lo mismo sucede con el arte figurativo, durante siglos fue la única fuente de imágenes, eran los reportajes, era la literatura, era cualquier cosa. Más tarde con la invención de la máquina de fotos y de las cámaras de video, el papel que tenía el arte figurativo en la sociedad, fue heredado por estos nuevos medios.
Al contrario, los cómics tienen importancia, porque son un arte en serie, se pueden producir en masa, no están numerados, el libro número uno y el libro un millón son exactamente iguales, incluso el valor del libro tiene un precio fijo, mientras que en el arte figurativo nadie sabe quién pone los precios, si es el crítico el que dice cuánto vale un cuadro, una obra, siempre es una cuestión de los críticos, pero para nosotros, el público, es un misterio.
Creo que el papel que tenía el arte figurativo, ha sido heredado en parte por otros medios, mayormente por el cine y la fotografía, pero también en una pequeña parte por el cómic.
Vinculado políticamente a la izquierda ¿Qué piensa de la actual situación y especialmente de la situación de Italia?
En mi opinión, la situación política es la misma en Italia, España, Grecia e incluso Francia, Alemania o Estados Unidos y es que todos nos hemos equivocado de camino, nos hemos dejado dominar por las finanzas.
Hay muy pocas personas en el mundo que tienen mucho poder y esto no se puede aceptar. Nuestra vida debe depender de nuestro trabajo, de la posibilidad que tenemos en el mundo de dar algo, de vivir a través de nuestro trabajo y no esperando las decisiones de unas pocas personas, que deciden si somos ricos o si somos pobres, esto es una locura y no consigo comprender cómo podemos seguir aceptando algo así.
Los especuladores deberían ser considerados ilegales, no es aceptable, no es posible que una persona con una llamada de teléfono ponga de rodillas a la gente de la calle, en una fabrica, en Italia, en España. Si no fuera dramático sería ridículo, es muy absurdo, es ridículo.
Esto es lo que yo pienso y no soy el único. En España existe el movimiento de los indignados, el “Occupy Wall Street” en Estados Unidos, el movimiento del 1%. En todo el mundo hay movimientos de este tipo, incluso en América latina. Argentina tuvo que enfrentarse a este problema y en el último momento decidió no pagar la deuda.
Realmente nos hemos equivocado de camino. Debemos parar, volver atrás y coger el camino correcto. Da igual quien gane o pierda las elecciones, hay que cambiar de camino.
¿Qué piensa Milo Manara de la evolución en los últimos años de la mujer hacia una mujer más andrógina?
Las mujeres ahora son muy femeninas. La evolución del cuerpo de la mujer, igual que la del hombre, es una evolución que nace de la historia. Si vemos las estatuas griegas, que eran imágenes de la perfección de las mujeres, se ha producido un gran cambio respecto al cuerpo de hoy en día.
Si vamos al 1600, las mujeres de Rubens estaban llenas de celulitis porque se consideraba que la celulitis era algo muy femenino, incluso se consideraba erótico. Ahora el tipo de vida que llevan las mujeres es diferente, son mucho más activas físicamente, hacen deporte, corren como locas por los parques, ya no hacen esa vida sedentaria que llevaban las princesas de la época, que no se movían y eran gordas y flácidas.
Para mí, ahora mismo, la mujer es mucho más fascinante. Cuando veo algo de Rubens, tengo que volver con la mente a la época. Ahora mismo, las mujeres de Rubens se considerarían gordas y se les aconsejaría que hiciesen deporte.
Creo que son mucho más guapas las mujeres actuales. Las mujeres actuales son muy, muy femeninas, incluso en el campo de las mujeres andróginas. Por ejemplo, si tienes los pechos muy pronunciados, para mí son menos eróticos, porque me recuerdan a mi madre. Prefiero mujeres con los pechos pequeños, que no me recuerden la maternidad o la reproducción, sino que me hagan pensar en cosas mas divertidas para el cuerpo.
¿Cómo se ha documentado para realizar la obra de Los Borgia?
En primer lugar, el guión de Los Borgia es de Jorodowsky no es mío y fue él quien me propuso el tema y yo le he hecho con mucho placer.
Naturalmente, cuando se habla tanto en España como en Italia, porque los Borgia son de origen español, pero incluso en Italia, cuando alguien te dice Lucrecia Borgia, quinientos años después la gente aún se pone nerviosa, porque Lucrecia Borgia representa la perdición. Es una imagen muy muy fuerte y su historia es muy apasionante. Incluso a Maquiavelo le fascinó, y es de una gran modernidad.
El mismo criterio de los Borgia se puede aplicar al poder, porque el poder no está sujeto a leyes; el pueblo sí, y muy severamente. Los Borgia no estaban sujetos a la moral, pero el pueblo sí. En Italia esta situación se ve constantemente.
Otro ejemplo es Strauss-Kahn, que tenía que ser el próximo presidente de la Republica Francesa, pero no. Existe esta dualidad de los vicios privados y las virtudes públicas. En público somos personas muy respetables, pero en privado no. Esta es una lección que nos llega de los Borgia.
César Borgia, Lucrecia Borgia, Jofre Borgia llamaban tío el papa Borgia, no le llamaban papá, eran sus hijos, pero en público no podían decirlo por esta doble moral que Maquiavelo aconsejaba, decía que el príncipe está por encima de cualquier Ley. Pero el príncipe tiene que hacerse querer por el pueblo, cosa que César Borgia no hizo, era un hombre muy violento, trató fatal al pueblo. El pueblo entonces lo tenía mejor, porque hoy tenemos un arma que ellos no tenían, que es la televisión. La formación de la opinión se realiza a través de la prensa. En aquella época solo tenían el bastón, ahora tenemos el bastón, pero también tenernos la televisión, que es mucho mas potente que el bastón.
Entrevista realizada por Marisol Hernández.













































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