ENTREVISTA A VÍCTOR SANTOS

En Polar podemos encontrar diferentes influencias en tu estilo gráfico, entre ellas la del Sin City de Frank Miller, al tiempo que hay un estilo muy personal ¿Cómo definirías tu estilo en Polar?

Yo no diría que el acercamiento es a  Sin City, aunque obviamente si a Frank Miller, pero sobre todo a la tradición al cómic en Blanco y negro, del que Miller es un eslabón más, aunque un eslabón muy poderoso. En la tradición del blanco y negro encontramos autores como José Muñoz, Breccia, Will Eisner, Hugo Pratt o Steranko entre otros y que posteriormente han seguido autores como Eduardo Risso o Sean Philips y a mí me gusta considerarme un heredero de este estilo, un estilo minimalista y estilizado en blanco y negro.

Como herramienta narrativa me gustaba y tire de todas las influencias que me atraían y, obviamente, Sin City es una de ellas, pero también lo es Atmósfera cero de Steranko o el Grendel de Marc Wagner, que me entusiasma y es del que saque la idea del color rojo como elemento narrativo, más que de Sin City, en donde se usa de una manera muy puntual, sin embargo Mark Wagner lo utilizaba constantemente durante todo el primer ciclo de Grendel.

La saga de Polar tiene elementos cinematográficos, ¿te gustaría verla en el cine? y ¿con qué director?

Es cinematográfica en cuanto al género que toca. A mí me encanta el cine y sobre todo la variedad de géneros, ahora se están haciendo películas de superhéroes, pero durante un tiempo, sobretodo el cómic americano compartió con el cine que no podías identificarlo con un solo género, había cómics del oeste, cómics de romance, cómics de ciencia ficción y el cine es así. Me gustan los géneros populares y en el cine encuentro mayor variedad.

Cuando empecé Polar, el referente temático fue el cine y lo hice pensando en que herramientas del cómic podía usar, que en el cine no se usan, porque no quedan bien debido a que son medios diferentes. Obviamente la influencia de diferentes directores está muy presente y mi intención es lograr lo que ellos consiguen, pero utilizando los medios y herramientas propias de la narración gráfica.

En relación a los directores tengo muchas influencias, lo hice pensando sobre todo en los directores de los 70, porque tienen ese estilo frío, seco y muy directo y es una influencia muy directa no solo del cine polar francés, sino también del cine de samuráis, o de las películas de género negro de John Boorman

¿Quién me gustaría?, gente que siga ese estilo, me encanta Nicolas Winding Refn, el director de Drive, el director de Hong Kong, Johnnie To, que me entusiasma y es como la antítesis fría y seca de Jonh Woo, mezclado con Sergio Leone, ese tipo de directores.

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¿Cuáles han sido las principales dificultades a la hora de plantear Polar?

Al haberlo iniciado como un cómic mudo, el mayor problema que he tenido muchas veces ha sido visualizar conceptos como el tiempo o las interacciones con los personajes. Presentar una pelea entre ellos es muy fácil, pero cuando las relaciones se hacen más complejas y quieres mostrar un desacuerdo o un enfrentamiento cara a cara tenso y usar solo la potencia visual de las imágenes sin texto, es un reto y fue la mayor dificultad. Incluso posteriormente cuando ya supe que se iba a recopilar la historia en un libro y le iba a añadir diálogos,  aun así quería que el cómic por sí mismo tuviera ese poder de conexión con el lector. En cierto modo  es una influencia del manga, porque cuando empiezas a buscar mangas por internet, no están en tu idioma, cuando veíamos manga de importación en las tiendas de cómic, que no entendías los textos, pero te hacías una idea de lo que estaba pasando y eso es lo que me gusta mucho y siempre me lo he puesto como norma, incluso en guiones que van a estar explicados perfectamente. Busco siempre que la narrativa en si tenga la suficiente claridad, conexión y buena estructura para ser capaz de transmitir lo esencial de lo que está pasando al lector y que el texto sirva para matizar las emociones.

Ojo por ojo es la última entrega de Polar ¿Cuál será la siguiente y con qué trama?

La siguiente que estoy preparando para la edición americana es “no hay piedad para la hermana María” y es el cierre de la trilogía. Si el primer polar era más bien contenido, muy frio y duro y el segundo es un desmelene salvaje, el ultimo es una ópera grandilocuente de homenaje al cine de Sergio Leone, al propio Johnny To y a ese cine de los 70 que mezcla el western con los samuráis. Es una historia coral de asesinos, en la que una organización mafiosa busca a la mujer de uno de sus jefes y descubre que está escondida en un monasterio en las montañas, en una ciudad en el norte de Europa. Hay una recompensa por su captura y esa información se filtra, de manera que convergen en ese espacio cerrado  todo un ejército de asesinos y cazadores de recompensas que buscan a esa mujer. Entronca con esas películas de búsqueda del tesoro de oeste o con las películas de asesinos como Ases Calientes.

Como colofón a la trilogía he tratado de condensar todas las influencias que tengo de la figura mítica del pistolero duelos de Sergio Leone, los tiroteos al estilo Johnny To, las relaciones de personajes honorables y con traiciones, una gran opera coral de violencia, un ballet de violencia con una coreografía buscando el colofón a este pequeño capricho.

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¿La falta de un ojo es una seña de identidad de la obra?

Si y de hecho sale en muchos de mis cómics. Es un elemento que tomo del pulp, de la ficción barata, en que los personajes son definidos no tanto por su vida interior, por lo que expresan, sino por pequeños detalles visuales, incluso por pequeños rituales que tienen, a partir de los cuales el lector empieza a imaginar como son. En vez de construir el personaje de dentro a fuera, se construye de fuera a dentro, con pequeños gestos que vas viendo te permiten identificarte con él o conocer sus motivos. Tanto esos elementos como las máscaras, los parches, las cicatrices, la existencia de una arma fetiche, ese tipo de rasgos me gustan mucho, porque son muy icónicos y se juega con la memoria visual del espectador. Cuando ves el parche la gente piensa en Nick Furia, piensa en los piratas, piensa en mercenarios y al tiempo es casi un elemento mitológico, porque las escenas de pistoleros son pura fantasía en realidad, son la versión con pistolas de la fantasía heroica, Odín perdiendo su ojo por conseguir el conocimiento, tiene un componente mítico que  me gusta mucho y los hace más grandes como seres humanos.

¿Cómo has conseguido publicar en el mercado Americano como autor completo?

Es raro, de hecho no conozco muchos casos de dibujantes españoles que publiquen obra directamente como autor en el mercado americano, lo normal es que compren los derechos y la publiquen allí, pero ir directamente como autor es complicado.

En general juegan un gran papel los editores y yo tuve mucha suerte, porque tenía a Jim Gibbons en Dark Horse, una persona con una gran amplitud de miras, a quien le gustaba mucho el polar original y él quería realmente publicarlo, incluso trato de publicarlo sin diálogos, pero al final hubo que añadirlos porque la idea le dio algo de miedo a la editorial. Me apoyo con los diálogos y me ayudó mucho, de hecho ha realizado un trabajo de edición enorme, porque, a pesar de traducirlo con un amigo que es traductor y crear la historia, luego necesitas que alguien de allí te ayude con los giros del idioma y con la estructura de  los diálogos y en este sentido he tenido la suerte de tener un buen editor.

Es lo que yo quería, porque aunque me encanta trabajar con guionistas americanos porque aprendo mucho, en realidad lo que quiero es desarrollar mis propios personajes. Mi aspiración no era hacer un Batman, aunque estaría bien. La verdad es que he tenido mucha suerte con mi editor.

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¿En qué proyectos estás ahora?

Ahora estoy muy metido en temas de creación propia, justamente he terminado Golpe en la pequeña China y alguna otra cosa que me han encargado y ahora estoy preparando una serie de género negro con Frank Barbiere, con quien he trabajado en Black Market y en una pequeña historia de Marvel .

El tema de género negro es para Image y es una creación nuestra, escrito por Frank, pero colaborando los dos en cuanto a lo que vamos a contar y como lo vamos a contar, una historia que no solo voy a dibujar, sino que también colaboraré en el guión  y la voy a colorear. Tenemos casi el segundo número acabado, lo que sucede es que en Image te piden al menos tres números terminados para empezar a publicarla y es en lo que estoy centrado.

Tengo alguna oferta de Francia, porque tengo buena relación con la gente de Glenat, que han publicado bastante material mío y me ofrecen un proyecto también de producción propia. Estamos estudiándolo, porque es novela gráfica. Ahora mismo estoy entre esos dos proyectos.

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