Ahora
que las ideologías están más que enterradas, a algunos
les da por hablar de izquierda y derecha. Yo no me identifico
con ningún partido. Claro que si una causa me parece justa,
y moralmente la tienes que defender, pues te apuntas.
¿Tus
cómics reflejan tus ideas políticas?
No,
políticamente no me manifiesto. Además, después del espectáculo
que ha dado en los últimos años la clase política, lo
mejor es estar de espectador y reírte un poco cuando no
te toca a ti llorar.
¿Se
están perdiendo algo los que no leen tebeos?
Creo
que sí, pero peor para ellos. La gente tiene sus esquemas
mentales ya muy elaborados y no es cuestión de ir forzando
a la gente a leer tebeos, pero es evidente que algo se
están perdiendo, igual que le ocurre al que nunca va al
teatro. Los tebeos son una forma de narración muy interesante
cuando se hacen bien.
Hace
unos días Juanvi Chuliá, conocido experto valenciano en
tebeos, publicó una carta abierta pidiendo más ayudas
para promocionar el sector. ¿Es necesaria esta ayuda?
Lo
mejor es que no ayuden, que ya estamos bastante mal así.
¿Ni
siquiera para promocionarlo?
Evidentemente,
si la ayuda está bien canalizada, bienvenida sea. Me refiero
a que no hay que repetir la época en que cada ayuntamiento,
para parecer moderno, publicaba su cómic, y la inmensa
mayoría de ellos era de nula calidad.
¿Está
presente Valencia en su obra? ¿Le inspira esta ciudad
a la hora de crear sus ciudades?
Al
principio estaba más presente, ahora no mucho. Valencia
es una ciudad muy ecléctica y quizás lo que me inspira
es ese concepto y utilizarlo.
De
usted se puede decir que es un valenciano que triunfa
en Estados Unidos o Japón. ¿Es tan importante eso de ser
valenciano?
Si
te digo la verdad, no demasiado. Como siempre he sido
valenciano, no lo sé. Además, yo publico en Norma, una
editorial catalana, y a lo mejor hay que repartir los
méritos.
¿Aprovecha
la industria valenciana a sus dibujantes?
En
lo que respecta al diseño gráfico sí que se nos llama
cuando nos hace falta.
¿Qué
le parecen experiencias como la de diseñar una falla o
ropa por parte de sus dibujantes?
Ha
habido experiencias en ese sentido, pero más por el interés
de los implicados personalmente que por los resultados.
Si me piden que diseñe una tela, pueden hacer un dibujo
y poco más porque desconozco las propiedades de los materiales.
Hace
más de diez años que se habla de crisis en el sector.
¿Qué hay de cierto en ello?
A
finales de los años 70 hubo un boom que duró prácticamente
hasta finales de los 80, y en el que cualquiera se sentía
con capacidad para meterse en este mundo. Se creció por
encima de lo que hubiera sido normal y sin pararse a pensar
en cómo hacerlo.
¿Y
cuándo cambió la cosa?
Después
de unos cuantos golpes, y de lanzar números "0"
y "1" que nunca llegaban al "2", vimos
que hacer tebeos exigía respetar los aspectos comerciales.
¿Las
perspectivas son mejores ahora?
En
Norma estamos buscando gente, dibujantes y guionistas,
porque creemos que hay mercado.
Es
decir, que hay esperanzas.
Lo
que ocurre es que los tebeos no son más que un mercado
pequeño y con pocos clientes, y hay que mimarlo un poco.
Con una estructura empresarial se pueden hacer cosas interesantes.
¿Cuáles
han sido los cambios más importantes del sector?
Lanzar
un tebeo en España es casi imposible, pero si acuerdas
con editoriales de otros países una edición conjunta sí
que es posible publicar algo que no sean mangas o superhéroes.
En estos momentos hay incluso expectativas de crecimiento.
¿Por
qué han desaparecido las revistas de tebeos?
No
lo sé, pero es un modelo agotado. Ni en Francia, después
de cerrar A suivre, deben de quedar revistas de
este tipo. La gente debió de aburrirse de leerse muchas
historias a la vez y que no acababan nunca. Ahora lo que
se vende es el libro entero.
¿Considera
que se puede adaptar el modelo norteamericano basado en
un personaje o autor y sagas muy largas?
No,
no creo que sea aplicable aquí.
Y
en lo referente al marketing o al merchandising, ¿no sería
bueno seguir el modelo americano que hace que cualquier
cosa que se publica se convierta en un acontecimiento?
En
España es muy difícil, por no decir imposible, planteárselo.
El número de lectores allí es mayor, y tienen el apoyo
de la televisión y el cine que se nutre de los cómics.
Cuando lanzan unos juguetes, los niños tienen a los personajes
en la tele, en los cereales... hasta en la sopa.
Pero
es que en España ni siquiera se publica un anuncio.
Si
un dibujante le dice a un editor que quiere media página
de publicidad en la prensa nacional, yo creo que se le
ríe. Salvo Milo Manara o Moebius, por citar
casos extremos, no hay una expectación que lo justifique.
La publicidad encarece demasiado el producto.
¿Con
qué música trabaja?
Siempre
música clásica. Desde que me levanto hasta que me acuesto,
tengo Radio 2 en marcha. También me encanta el jazz o
el pop de Crowded House. En cuanto a clásica, me quedo
con Mozart.
¿Qué
coche tiene para moverse?
No
me muevo (risas). Tengo un R-5 cochambroso de más de doce
años, pero no me gusta nada conducir y casi siempre olvido
dónde lo he aparcado. Lo que sí me gusta es la bicicleta.
No
lleva anillo de casado...
Soy
separado. Pero de casado tampoco llevaba el anillo.
Ni
reloj en la muñeca.
No.
Tengo uno en la mesa de trabajo y nada más.
Y
tampoco tiene televisión...
¡No!
Y puedo decir a todo el mundo que no cuesta tanto dejar
el vicio (risas). Se puede dejar, aunque a veces te miren
como un bicho raro o, en ocasiones, te sientas fuera de
las conversaciones de la gente.
Entra
en el arquetipo de un artista bohemio, ¿se considera como
tal?
No,
no. Puede que la gente lo sea de boquilla o por algunas
actitudes, pero todo eso del artista bohemio se acabó
con Valle-Inclán.
¿Con
quién "ilustra" sus sueños por las noches?
Yo
sueño mucho. Suelo imaginar muchos guiones escritos o
dibujos, ideas e imágenes, pero he llegado a la conclusión
de que no hay mejor compañía que los sueños.
¿Qué
tipo de ropa se compra?
Soy
un cliente de rebajas. Suelo llevar ropa informal, aunque
me gusta Adolfo Domínguez y tengo algo de él.
¿Cómo
y dónde le gusta dibujar sus veranos?
No
tengo ningún sitio fijo para ir. Es más, en agosto no
me gusta salir a ningún sitio. Como suelo viajar por motivos
profesionales a Francia o a Estados Unidos, me sirve para
desconectar y, por cierto, he comprobado que a la gente
este año le hacía mucha falta irse de vacaciones.
Pero
alguna edición tendrá.
Bueno,
salgo de vez en cuando a tomar una cerveza con mis amigos,
no soy un monje. Eso y jugar al frontón con la familia.
¿Ése
es su deporte favorito?
No,
apenas sé jugar. Me gusta la natación.
¿Piscina
municipal o privada?
La
piscina de la Politécnica.
¿Qué
libro está leyendo?
"Poemas",
de Rubén Darío, uno de ciencia ficción, "Blue Champagne"
de John Varley y "La naturaleza" de Lucrecio.
¿Le
gusta el cine?
Sí,
de todo tipo pero sobre todo el europeo y, a ser posible,
en versión original. Si no me gusta una película, al día
siguiente la olvido. Desde que los americanos hacen tanto
"cine pesebre", que vas más a comer palomitas
que a ver la película, me decanto por el europeo como
"Carácter". Si me gusta, me paso días analizándola
conmigo mismo.
Una
película "de las de toda la vida" que le haya
marcado.
"Centauros
del desierto".
¿Qué
dijeron en casa sus padres cuando planteó su decisión
de ser un artista-ilustrador-dibujante de cómics?
Vino
por partes. Lo fuerte fue decir que dejaba Arquitectura,
que se supone que tiene más salida que Bellas Artes. Era
dejar una carrera técnica superior por unos estudios que
entonces sí que eran considerados como bohemios.
Pero
al empezar a vender enseguida...
Claro.
Al vender enseguida mi primer cómic, pues callaron y aceptaron
mi decisión.
¿Qué
personaje político serviría para un cómic?
José
María Aznar daría mucho juego, y Arzalluz también. Es
un estereotipo de vasco que funciona bastante bien.
¿Con
qué personaje identificaría a Rita Barberá?
Todos
somos personajes de cómic y más ellos, que se dedican
a la vida pública. Pueden inspirar respeto o risa, pero
no suelen pasar desapercibidos.
¿Intenta
inculcarles el gusto por los tebeos a sus hijos?
Procuro
no presionarles demasiado. Les he comprado los de Astérix
y Tintín, y se los han leído, pero lo que de
verdad les gusta es Dragon Ball.
¿Hay
riesgo de que Tintín o Astérix desaparezcan
por culpa de los japoneses?
No,
ésos son clásicos y por su propia definición son y seguirán
siendo modelos.
Los
80 fueron pródigos en grandes personajes: Makoki, Peter
Punk, Roco Vargas, Torpedo... De los 90, ¿cuáles destacaría?
La
verdad es que no se me ocurre ninguno, pero no estoy muy
al tanto de lo que se publica.
¿No
lee tebeos?
La
verdad es que no, y tampoco soy coleccionista. De hecho,
algún día tendré que hacer limpieza de lo poco que tengo.
¿De
pequeño tampoco?
Tampoco.
Mi padre nos compraba los Héroes Modernos de la
editorial Burulan, como Flash Gordon y Rip Kirby.
No conocí hasta mucho más tarde a Mortadelo y Filemón
o a Tintín.
¿Cuándo
decidió que quería ser dibujante?
A
veces intento creerme que fue cuando tenía 6 años y descubrí
a Flash Gordon, pero lo cierto es que lo supe cuando
vi que podía vivir de esto.
¿Qué
periódico lee?
Uno
distinto cada día en función del suplemento.
¿Se
parecen las noticias?
No
mucho, la verdad.