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"¿Cómo puede Migoya ser tan ambicioso y a la vez tan divertido? Una declaración de amor a la ficción tan apasionada como brillante". NACHO VIGALONDO, cineasta.
“Hernán Migoya podría ser un héroe firmado por Frank Miller. Suicida, testarudo, adicto al riesgo”. ELISA G. McCAUSLAND, LOS NOVELES “Las fuerzas de la corrección moral se le echaron encima”. QUIM MONZÓ “Migoya mantiene la misma actitud insumisa: coloca la literatura más allá de toda moral”. VÍCTOR M. AMELA, LA VANGUARDIA “Este escritor de Ponferrada posee una limpia lucidez que combina con un sentido del humor cínico para atacar los tabúes más sólidos de los nuevos fanatismos de la burguesía intelectual”. LUIS MIGUEL HERMOZA, PARALELO SUR “Curtida su literatura en un mundo visual (…). Ingenioso estilo de un autor inclasificable”. ANTONIO J. UBERO, DIARIO DE VALENCIA “Aporta un enfoque original a cuanto se propone. (…) Un estilo narrativo diferente, parco de medios, no de registros. (…) Hondura imaginativa que invade la trama”. PILAR CASTRO, SUPLEMENTO EL CULTURAL DE EL MUNDO “El español confirma su maestría en el género. (…) Me gustaría escribir aunque sea un poquito como él”. DANIEL TITINGER, DIARIO LA REPÚBLICA (PERÚ) “Los relatos de Migoya exudan algo prácticamente en vías de extinción en nuestra literatura: una sincera necesidad de contar”. JESÚS PALACIOS, QUÉ LEER “Una antología de cuentos excepcional, en la que se mezcla una prosa estilizada y precisa (impresionante el despliegue narrativo que muestra el autor en una atroz secuencia de violencia de género) con puntuales expresiones vulgares o llanas palabrotas de la calle que (seré simple) en ocasiones me provocaban la pura carcajada. (...) La diferencia entre los moralistas (sean del signo que sean) y los bufones, estriba en que estos últimos tampoco se salvan de su propio sarcasmo. Y Migoya es un bufón que dice lo que mucha gente piensa y que la mordaza de la corrección política no permite expresar (...) Intelectuales apolillados, abstenerse”. SERGIO PARRA, PAPEL EN BLANCO.
“Una pequeña obra maestra de la contención. (…) El guión es un portento. (…) Una verdadera joya”. LAURA FERNÁNDEZ, EL MUNDO “OLIMPITA contiene escenas crudas y poéticas, pero ni un ápice de maniqueísmo en sus páginas. (…) Una metáfora sobre todo lo que la convivencia entre pueblos puede aportar”. LÍDIA PENELO, PÚBLICO
“Dirigida con rabiosa e inocente libertad, con una asombrosa elegancia (o procacidad) y con una magia especial en el trato con los actores (si hubiera justicia el gran Calatrava se llevaría un Goya), ¡Soy un pelele! es una pequeña gran maravilla, un puñetero regalo para amantes del cine que está, sí, puñeteramente vivo”. FAUSTO FERNÁNDEZ |