1. La primera impresión tras la lectura de tu novela gráfica, Burbujas, es que no estamos ante una obra del estilo de Daniel Torres, la primera pregunta por tanto es obvia: ¿por qué este cambio de registro?

Las razones del cambio tienen mucho que ver con lo que le sucede al personaje, de hecho es fácil adivinar que las peripecias del personaje tienen una parte autobiográfica, basadas en experiencias de conocidos y familiares…

Al igual que para el personaje, para mí es una revelación que llegó un día y me llevó a hacer algo diferente. Quizás el tener una trayectoria tan larga como la mía es lo que me ha impulsado a querer hacer algo distinto. No lo he hecho pretendiendo descolocar al lector, la única intención ha sido cambiar de registro.

El formato supone también un cambio secundario, pero muy importante. Aunque es de naturaleza más técnica, era necesario para poder realizar este cambio de registro. Cuando estás acostumbrado a un formato de cómic europeo, en el que cada libro tiene una extensión determinada, generalmente 48 páginas, hay que hacer un enorme trabajo de recorte del guión. Por lo general, del guión inicial que haces no todo te cabe, y es necesario hacer recortes, tanto de escenas como de diálogos. Una parte importante del arte de cómic es saber ahorrar tanto en textos como en dibujos, sin perder aquello que realmente quieres contar.

Quería salirme también de estas limitaciones y, como se dice en publicidad, sentirme libre. Cuando empecé no me planteé ningún límite de páginas, y sabía que solo un formato como el de la novela gráfica me lo concedería, un formato reducido, con un estilo gráfico más ligero, que permite trabajar una sola escena; escenas que en el formato europeo tendría que despachar en una sola página.

Pero lo más importante fue esa especie de revelación que me llevó a contar algo diferente, una historia más íntima, que se saliera de los géneros.

2. Además del cambio en la temática y del formato, se produce un cambio de estilo gráfico, alejándote de lo que has realizado hasta la fecha. ¿Es una consecuencia más de la necesidad de cambio? ¿O tratas de experimentar con nuevas técnicas?

Es una derivación de la respuesta anterior: es deliberado y significa la respuesta a la búsqueda de un estilo gráfico más ligero, y no porque lleve menos trabajo, sino porque considero que al formato le va mejor cargar menos los dibujos. Hay mucho texto, y el tamaño de página es más reducido.

También tiene que ver con el proceso de realización, ya que hice todo el libro en dos cuadernos y sin marcar páginas, capítulos, sin marcar limitaciones (esto forma ya parte de la cocina del autor). Siempre trabajo con un guion férreo, porque si has de meter una historia en 48 páginas has de saber casi con total exactitud lo que pasa en la página 25 o qué pasará en la última página. Aquí no, aquí desde el principio me dije: voy a empezar y saldrán los capítulos que salgan, si es que hay capítulos; no sabía si se dividiría o no en capítulos, la idea fue haciéndose a sí misma.

En mi opinión, salvo que seas un genio esto es posible solo cuando ya has hecho mucho trabajo antes, porque si no se te puede ir de las manos. Hace tiempo no hubiese podido plantearme dibujar y escribir al tiempo una historia, en unos cuadernos en blanco, sin saber lo que iba a pasar al cabo de veinte o treinta páginas.

Esta novela requería un estilo gráfico concreto. Cuando empecé iba haciendo bocetos sueltos, y sin darme cuenta todo estaba acabado (hice todo el trabajo en las 284 páginas de dos cuadernos, con bocetos y algunos textos). Al terminar los cuadernos me di cuenta de que funcionaba bien así, se lo enseñé a algunas personas y todas coincidieron en que tenía muy buen aspecto, y en el original he tratado de conservar esa frescura.

De ahí el cambio de registro gráfico.

3. A pesar del cambio, sí hay algo muy tuyo, algo que en toda tu obra se percibe, y es la referencia al cine clásico, en esta ocasión a través de las conversaciones que el propio personaje mantiene con los actores. ¿Es un homenaje, o debemos buscar otro significado?

Es más un homenaje. Como bien dices he utilizado siempre los géneros, sobre todo el cinematográfico o la novela, como referente. Generalmente son referencias ocultas, evitando que la palabra se vaya de sitio; utilizo referencias de películas que si la gente reconoce y con ello enriquece el texto perfecto, pero que en ningún caso molestan.

En Burbujas he querido llegar más lejos e ir más allá de hacer referencias, de intentar ganar simpatías o de buscar la complicidad con el lector. Con este personaje la referencia no está hecha, sino que es el protagonista el que asume el papel del personaje. A lo largo de la historia, cuando las cosas vienen mal dadas, lo que piensa el personaje es que él es Robert Mitchum, se disfraza interiormente de Robert Mitchum, pone la caída de ojos que el ponía y se le soluciona el problema. Es una válvula de escape del personaje, un salvavidas, más que una referencia.

Me gusta esta pregunta, porque a raíz de lo que le pasa al personaje en Burbujas es más fácil entender por qué en ocasiones hago estas referencias al cine. Que el personaje tenga estas salidas absolutamente extemporáneas está absolutamente justificado por el guión. Tanto las apariciones de Robert Mitchum como del burro están perfectamente justificadas. Cuando necesita defenderse de algo porque le agrede mucho, él asume el papel de Robert Mitchum en una película e ignora todo lo demás, y cuando ha hecho una tontería se escuda en el personaje del burro.

4. Otro elemento que sorprende es el animal que le provoca la reflexión. Cuando imaginamos un animal que nos puede hacer reflexionar o sorprender, podemos pensar por supuesto en el perro, pero también en el caballo, el águila , el león… animales de los que se desprenden sensaciones, pero nuestro personaje encuentra la revelación quizás en uno de los animales más anodinos, en un pez. ¿Por qué esta elección?

Precisamente porque cualquier reflexión sobre el pez se acaba enseguida, es por lo que lo elegí, porque me permitía convertir al pez en el acuario en un espejo, que tan solo te devuelve tu propia imagen y llega un momento en que ahí ya no está el pez, ya no hay nada, tan solo el personaje y su propio reflejo.

En la génesis de la historia me preguntaba lo que tú me has preguntado, ¿por qué el pez? Si sabemos que tiene un cerebro minúsculo, es un animal de sangre fría, si no puede transmitir grandes emociones, y me pregunté, siendo así ¿le responderá? Él establece una especie de diálogo que en realidad es un diálogo consigo mismo, en vez de situarse frente a un espejo se sitúa frente a un acuario donde hay peces.

Al principio no había un único pez, y a medida que avanzaba en la obra consideré que era necesario que uno se destacara más, uno que le diese la réplica y en cierto modo fuese su referente, aunque de forma muda y con la única expresión de sus burbujas.

Se resume en lo que el propio personaje dice, “Vosotros sois los más listos del mundo, todos nos rompemos la cabeza, tenemos ideas, y vosotros no os preocupáis de nada, solo hacéis burbujas”. Es esa envidia que tiene hacía un ser absolutamente carente de respuestas, para el que las complicaciones no existen y es feliz en su pecera haciendo burbujas. De ahí el título de la novela gráfica.

5. El argumento de Burbujas se centra en una crisis que llega en una etapa madura, y aquellos que ya tenemos una trayectoria vital que alcanza mas allá de la mitad de nuestra vida podemos entender perfectamente la crisis del personaje, pero ¿qué crees que pueden encontrar los más jóvenes en esta novela gráfica?

Quizás el lector más joven pueda encontrar un aviso de lo que se va a encontrar cuando llegue a los cuarenta y cinco, cincuenta años; o bien se lo toree y piense “Estos mayores siempre con sus neuras”, y cuando llegue a esa edad, entonces se acordará de un libro que ya contaba determinadas cosas.

Cuando haces una obra no es posible calibrar la respuesta de los lectores.

6. En esta novela gráfica los personajes secundarios son casi tan importantes como el protagonista, en la medida en que a pesar de que es él quien sufre la crisis, el resto de personajes no sufren una crisis menor: un amigo que ha reencontrado su vida en una mujer que salvo por su excesiva juventud es igual a su primera mujer, y su esposa obsesionada por participar en un reality show.

Las actitudes de estos dos personajes son reales, y surgen de personas que he conocido, lo que sucede es que al colocarlas en un mismo relato junto al protagonista que ya lleva lo suyo, parece convertir la historia en una feria de monstruos.

Esto es algo a lo que te tienes que enfrentar, cuando no tienes la posibilidad de hacerlo en cuatro películas o en cuatro libros. Tienes que unificar personajes extremos en una sola historia. Lo que puede parecer difícil en la vida real, el que se junten tres neuróticos de este nivel, es necesario en la ficción.

Aunque diría que tampoco es tan extraño, voy a esperar la respuesta del lector, pero intuyo que la gente no va a pensar que he juntado a tres monstruos, sino que van a reconocer actitudes que han visto o que pueden conocer de primera mano.

7. Hay otros personajes secundarios que a pesar de su escasa presencia impactan en sus conclusiones, y son los hijos, una gótica recalcitrante y un obseso del ordenador, quienes frente al más absoluto absurdo, proporcionan las respuestas más obvias y sensatas. ¿Realmente nos olvidamos de que alguna vez fuimos jóvenes?

Creo que tendemos a olvidar. Como el personaje dice a su padre, con el que piensa que habla aunque está muerto, ¿por qué lo primero que olvidamos cuando crecemos es que fuimos jóvenes?

En algún momento olvidamos que fuimos jóvenes y que pensábamos que estábamos haciendo las cosas bien, no pensábamos que éramos jóvenes y por tanto unos tarugos, sino que buscábamos un horizonte, teníamos un futuro, un montón de ilusiones y las queríamos alcanzar haciéndolo bien, soñando, no teniendo pesadillas, construyendo un mundo bonito. Sin embargo, cuando llegamos a una edad más castigada nos olvidamos de todo eso y cuando vemos a un joven, pensamos que no sabe nada

Ese falso cliché en el que está metido el personaje es el que le lleva a dudar de los chavales, a ver tan solo que la una duerme en un ataúd y el otro vive pegado a un ordenador. A poco que habla con ellos se da cuenta de su error. Es cierto que ese cambio de opinión respecto a los hijos no se puede dar en una sola conversación, pero en la ficción hay que comprimirlo. En una sola conversación, no solo se da cuenta de que sus hijos son maravillosos, sino que lo que dicen se parece mucho a lo que él mismo decía y pensaba a su edad

8. Después de hacer esta novela gráfica, ¿quieres continuar con este género?

Sobre todo me han quedado ganas de hacer más cómic. Después del último álbum de Roco Vargas, he pasado una época en la que me he dedicado a pintar, pero nunca me planteé dejar el cómic. Adaptándome a la situación actual del mercado y viendo que es lo que mejor funciona, quiero seguir haciendo cómic. De hecho ahora estoy trabajando en un cómic, una historia enteramente mía de 48 páginas encargada por una firma comercial, y estoy entusiasmado haciendo el guión.

Sé que seguiré haciendo cómics, bien novela gráfica, bien cómic tradicional. Con esta novela gráfica, a pesar de haber sido un trabajo arduo, me lo he pasado genial, de alguna manera ha sido una recompensa después de tantos años de trabajo.

Construir una historia con un montón de notas que has ido tomando durante un año, inicialmente sin ningún sentido unas con otras, notas sobre un personaje que habla consigo mismo, y cuando llevas un montón de papeles llenos, coger un cuaderno en blanco y empezar a hacer una historia, sin saber cómo va a continuar, y que eso se convierta en una historia con guión, con desarrollo, con su nudo, su desenlace… es una gran satisfacción.

Podrá ser mejor o peor, pero no se puede hacer si no has hecho muchos álbumes antes y has trabajado mucho en la narración gráfica. Sentir esta satisfacción es fantástico, y sobre todo te da ganas de seguir.

9. ¿Qué te gustaría que percibieran quienes leyeran esta novela?

La fragilidad de la edad madura, porque muchas veces creemos que la madurez da la sabiduría, y un día te das cuenta de que acabas de hacer una tontería, una mamarrachada, y tomas consciencia de que se pueden hacer tonterías y genialidades a cualquier edad.

Cuando uno crece, se va construyendo una ficción sobre sí mismo, en la que va controlando su vida y llega un momento en que, en un proceso reflexivo, te das cuenta de que sigues sin controlar nada, de que las cosas van por un camino y puedes llegar a pensar que vas más o menos bien, pero al primer tortazo compruebas que no lo estabas haciendo todo bien. Sobre todo aprendes que no es cuestión de hacerlo bien o mal, sino que lo natural es que te lleves tortas y te lleves alegrías.

Esa sensación de fragilidad se plasma en un personaje que parece tener un buen trabajo, una vida enfocada, y de pronto por causa de una nimiedad se da cuenta de que no es él, se mira en un espejo y no se reconoce. Es en este punto en el que comienza la historia, y el protagonista inicia el descubrimiento de sí mismo. Es la soledad que te acompaña al hacerte mayor, a pesar de tener mucha gente alrededor.

10. La reflexión en el personaje se inicia con un pequeño obstáculo en su trabajo. ¿Crees que desgraciadamente muchas personas se definen a partir de su trabajo?

Creo que es lo que te decía anteriormente. El trabajo es parte de ese personaje de ficción que hemos construido y que de pronto nos rechina, y si no somos hipócritas, nos damos cuenta de las tonterías que hacemos, que carecen de sentido. Es en ese momento cuando nos preguntamos, ¿para qué me estoy matando con esto? ¿Por qué me estoy haciendo mala sangre? Y nos pasa constantemente a nosotros, a quienes nos rodean y en todas las situaciones de la vida.

Te creas una ficción de ti mismo para no darte cuenta de que estás haciendo cosas que en realidad no te dan ninguna satisfacción, o que nunca harás aquello que querías.

11. Así como Roco Vargas o tus otros personajes son más conocidos, esta es tu primera incursión en la novela gráfica. ¿Se va a hacer algún tipo de promoción especial?

Vamos a hacer un gran esfuerzo de promoción. Hoy he estado en la imprenta controlando que todo quede perfecto Y ya tenemos una cosa que está muy bien, y es que yo trabajé con Rosa Montero en la ilustración de libros y le mandamos una copia, le ha gustado y ha escrito una frase para la faja del libro. Es una buena noticia, que una persona reconocida diga que le ha gustado mucho tu obra.

También vamos a hacer una presentación, y la editorial va a promocionar la obra. Igual que yo he hecho un esfuerzo en la cantidad de dibujos y de páginas, la editorial quiere contribuir también con su propio esfuerzo.

Entrevista realizada por Marisol Hernández.